Investigadores de Embrapa, en colaboración con la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y el Departamento de Agricultura de EE UU (USA), han identificado una sustancia sin precedentes producida por un hongo endófito, un microorganismo que vive dentro de los tejidos vegetales sin causar daños, con un fuerte potencial para su uso en insumos biológicos agrícolas.
El hongo aislado pertenece al género Piper, una planta de relevancia medicinal. Entre los metabolitos producidos por el hongo, hay un nuevo compuesto, provisionalmente llamado “compuesto 2”.
En pruebas de laboratorio, este compuesto mostró una eficacia superior contra hongos y plantas no deseadas, incluso funcionando tan bien o incluso mejor que algunos pesticidas sintéticos, como el glifosato y el clomazona.
Vale destacar que, el estudio representa el primer registro de la actividad biológica de esta sustancia, ampliando el rango de moléculas naturales que pueden explotarse para el desarrollo de pesticidas alternativos a los pesticidas sintéticos. “Estos microorganismos endófitos son un reservorio prometedor y aún poco explorado de metabolitos bioactivos, capaces de generar soluciones innovadoras para la agricultura”, afirma el profesor de UFMG Luiz Henrique Rosa.
MICROORGANISMOS AFINES INVISIBLES
Los hongos endófitos viven dentro de los tejidos vegetales durante parte o todo el ciclo vital de la planta y sin causar síntomas aparentes de enfermedad. Al contrario: en muchos casos, establecen una relación de simbiosis armónica, en la que ambos organismos ganan. Mientras el hongo encuentra protección y nutrientes, la planta recibe sustancias químicas que pueden fortalecerla contra herbívoros y patógenos.
“Esta capacidad para producir metabolitos variados ya había despertado interés científico hace unas décadas”, dice el profesor Rosa. “Sin embargo, el ritmo de los descubrimientos se ha intensificado con la demanda de bioinsumos que sustituyen o complementan los pesticidas sintéticos. Además de reducir los impactos medioambientales y los riesgos para la salud humana, los pesticidas de origen biológico pueden enfrentarse a uno de los mayores problemas actuales en el sector: la creciente resistencia de plagas y enfermedades a los productos químicos sintéticos convencionales”, destaca.

SOBRE EL HONGO AISLADO
Entre los microorganismos endófitos aislados, destacó un hongo identificado como Fusarium sp.. UFMGCB 15449. El género Fusarium, perteneciente a la familia Nectriaceae, es uno de los más presentes del planeta, con más de 70 especies descritas. Ampliamente encontrado en suelos, plantas y sustratos orgánicos, el grupo es conocido tanto por su capacidad para causar enfermedades en cultivos agrícolas como por producir sustancias de interés biotecnológico.
Según la investigadora de la UFMG Debora Barreto, algunas especies de Füsarium son reconocidas como importantes productoras de micotoxinas, capaces de interferir con el sistema inmunitario de plantas y animales. Al mismo tiempo, investigaciones previas ya habían registrado la acción antimicrobiana de endófitos de este género en plantas de café y en especies medicinales como Dioscorea zingiberensis. “El estudio realizado por el equipo de UFMG, Embrapa y el Departamento de Agricultura de EEUU profundiza esta línea de investigación, revelando nuevas posibilidades de uso”, cree la investigadora.
El hongo estudiado fue recogido en el Parque Estatal del Bosque de Río Doce (MG) en julio de 2017 y almacenado en la Colección de Microorganismos y Células de la UFMG. La identificación implicó técnicas avanzadas de biología molecular, incluyendo el análisis de secuencias de ADN y la comparación con datos depositados en GenBank, una base de datos que permite a la comunidad científica acceder a la información más actualizada y completa sobre secuencias de ADN.
A pesar de la confirmación del género Fusarium, los científicos no han podido determinar la especie con precisión debido a las complejidades taxonómicas del grupo. Esto no es raro, ya que Fusarium tiene registros variables e inconsistentes a lo largo de la literatura científica. Aun así, la caracterización morfológica y genética fue suficiente para avanzar en las pruebas con los metabolitos producidos.
¿EN QUÉ RADICA LA IMPORTANCIA DE ESTA INVESTIGACIÓN?
Los bioinsumos basados en esta sustancia pueden sustituir o reducir el uso de pesticidas químicos, contribuyendo a una agricultura más saludable y consciente del medio ambiente, en un contexto de mantener la producción de alimentos para casi 10.000 millones de personas para 2025, con una reducción del impacto en el medio ambiente y en los seres humanos.
El descubrimiento es una prueba más de que la biodiversidad de Brasil es una fuente rica de moléculas innovadoras, aún poco exploradas, para el desarrollo de tecnologías biológicas agrícolas.
Este bioinsumo puede generar productos competitivos para el mercado agrícola, atrayendo a cultivos que buscan alternativas de gestión ecológica más amplias.


