Su función biocontroladora más que comprobada, la capacidad de vencer la resistencia de las plagas, y el hecho de ser respetuosos con el medio ambiente, convierte a los hongos entomopatógenos (HEP) en alternativas viables a los productos químicos en un contexto de protección de cultivos.
Sin embargo, su uso como bioinsecticidas aún presenta ciertas limitaciones, relacionadas principalmente a la influencia de factores abióticos como la temperatura, la humedad y la radiación.
Buscando atender esta problemática, las investigaciones se han volcado al desarrollo de nuevos enfoques para mejorar su eficacia y estabilidad, al tiempo que preservan la viabilidad de los microorganismos.
PROTECCIÓN GRACIAS A UN MICROENCAPSULADO
Una alternativa es la microencapsulación de propágulos fúngicos en biopolímeros mediante secado por atomización, que permite desarrollar formulaciones secas con mayor tolerancia a factores abióticos, donde los polímeros actúan como barrera física. Se trata de una técnica en que las estructuras reproductivas o de propagación de los hongos se envuelven en una matriz protectora, biodegradable y no tóxica.
Un estudio realizado en conjunto por investigadores del Programa de Postgrado en Biotecnología Industrial de la Universidad Tiradentes, y del Instituto de Tecnología e Investigación de la misma casa de estudios brasileña, se propuso desarrollar una nueva formulación a base de la microencapsulación de conidias aéreas de un HEP, en este caso Beauveria bassiana, en micropartículas de alginato sódico/maltodextrina obtenidas por secado por atomización.
EVALUACIÓN BIOCIDA DE LA FORMULACIÓN
La investigación evaluó el potencial bioinsecticida de la nueva formulación a base de B. bassiana microencapsulada frente a Plutella xylostella o palomilla dorso de diamante, plaga que se alimenta exclusivamente de crucíferas, y que en casos graves de infestación provoca la muerte de las plantas.
Para el desarrollo del estudio se evaluó la tolerancia de los conidias de B. bassiana a las condiciones de secado por atomización. Posteriormente se determinaron los materiales del microencapsulado, compuesto por un 2% de alginato sódico y un 8% de maltodextrina, combinación que demostró una retención del 89,5% de la viabilidad de las conidias encapsuladas.
Luego se sometió a análisis morfológicos y de tamaño, higroscopicidad, concentración de conidias, contenido de humedad, actividad acuosa, humectabilidad, pH y propiedades de suspensibilidad siguiendo las directrices marcadas por el Consejo Internacional de Colaboración en materia de Plaguicidas (CIPAC).
PRINCIPALES RESULTADOS
Respecto al proceso de secado, observaron que la temperatura de entrada de 60 °C promovía la deposición de la suspensión de conidias en las paredes internas de la cámara de secado por atomización, lo que indicaba que la temperatura de entrada de 60 °C no era eficaz para secar la suspensión.
“El aumento de la temperatura en el proceso de secado reduce la viabilidad de las conidias aéreas de B. bassiana mediante el secado por atomización”, señalan los autores.
Las micropartículas fueron capaces de liberar completamente las conidias cargadas al cabo de 30 minutos, bajo agitación constante. Al exponerse a estrés térmico (45 °C), las micropartículas promovieron la protección térmica de las conidias. En otras palabras, los materiales seleccionados para la microencapsulación aumentó la conservación de la viabilidad de las conidias y mejoró la termotolerancia del hongo
El estudio confirmó una mayor patogenicidad de las conidias microencapsuladas de B. bassiana frente a P. xylostella, alcanzando un 83,1 ± 5,5%, mientras que las conidias no encapsuladas solo alcanzaron un 64,8 ± 9,9%.
Como conclusión, los investigadores sostienen que “el uso de polímeros en sistemas microencapsulados para el desarrollo de formulaciones basadas en B. bassiana puede ser una alternativa ventajosa para la conservación y aplicación de estos microorganismos en el control biológico de plagas agrícolas”.