Los bioles son biofertilizantes líquidos ricos en micronutrientes, fitohormonas y microorganismos benéficos que mejoran el rendimiento de los cultivos, pero se desconoce las condiciones específicas del proceso de fermentación. Un estudio desarrollado por los investigadores Gian Quispe Garibay, Braulio La Torre Martínez y Angela Judith Díaz Montoya, de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), evaluó el desempeño agronómico, nutricional y microbiológico de 12 formulaciones de bioles bajo condiciones de invernadero en papa (Solanum tuberosum L.) cv. Canchan.
El objetivo fue determinar cómo influyen la relación carbono/nitrógeno (C/N), el tipo de ingredientes y el manejo de la fermentación sobre la calidad del biol y su efecto en el cultivo.
Diferencias desde la formulación
Los bioles se prepararon con relaciones C/N de 10, 21 y 30, empleando estiércoles (vacuno, ovino y guano de gallina), melaza, leguminosas, leche, levadura, harina de pescado, urea y sales minerales, en biodigestores de 120 litros.
El análisis fisicoquímico mostró que la composición final dependió directamente de los insumos utilizados. Los bioles que incorporaron harina de pescado registraron las mayores concentraciones de nitrógeno y potasio, así como las conductividades eléctricas más altas. En contraste, formulaciones más simples presentaron menores concentraciones de macronutrientes y valores de conductividad más moderados.

El rol del pH en la carga microbiana
Uno de los aspectos críticos evaluados fue la presencia de coliformes totales durante la fermentación. El estudio evidenció que los bioles con pH ácido redujeron progresivamente la carga microbiana, alcanzando niveles permitidos después de 90 a 105 días de fermentación en varios tratamientos. En cambio, el biol con pH más cercano a la neutralidad no logró reducir los coliformes a niveles aceptables incluso después de 150 días, lo que refuerza la importancia de controlar la acidez del proceso mediante insumos como melaza, leche o levadura.
Las temperaturas de fermentación oscilaron entre 20 °C y 25 °C, sin alcanzar niveles suficientes para garantizar una inactivación térmica de patógenos, por lo que el control del pH se posiciona como una variable determinante.
Respuesta agronómica en papa
La evaluación en invernadero consideró aplicaciones foliares al 40% de biol, comparadas con fertilización química 20-20-20 y un testigo sin fertilización. Se midieron peso fresco de follaje, peso fresco de tubérculos y número de tubérculos por planta.
Algunos bioles promovieron un mayor desarrollo vegetativo, superando incluso al fertilizante químico en peso fresco de follaje. Sin embargo, estos mismos tratamientos no necesariamente destacaron en producción de tubérculos.
En rendimiento comercial, varias formulaciones lograron valores similares o superiores al fertilizante químico tanto en peso como en número de tubérculos. Esto indica que una mayor concentración de nutrientes en el biol no se traduce automáticamente en mayor rendimiento de cosecha.
Más allá del contenido nutricional
Los resultados muestran que la eficacia de un biol no depende exclusivamente de su concentración de macronutrientes, sino de una combinación de factores: tipo de insumos, relación C/N, pH final, tiempo de fermentación y compuestos bioactivos generados durante el proceso.
Las formulaciones con pH ácido, adecuada fermentación y composición equilibrada lograron igualar —e incluso superar— la respuesta del fertilizante químico en producción de tubérculos, posicionando a los bioles como una alternativa técnica viable en sistemas bajo manejo controlado.
El desafío, según los investigadores, no está solo en elaborar bioles, sino en estandarizar su proceso y validar su desempeño agronómico y microbiológico antes de su adopción a mayor escala.
Este estudio fue publicado por la Revista Campus de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de San Martín de Porres.


