Ecuador sumó un nuevo registro a su biodiversidad con la confirmación, por primera vez en el país, de la avispa parasitoide Brachymeria pandora, una especie diminuta pero de alto valor ecológico y agrícola. El hallazgo fue informado por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), que destacó su relevancia para el equilibrio de los ecosistemas y el manejo sostenible de plagas.
El descubrimiento se realizó en un bosque secundario cercano al Parque Nacional Podocarpus, en la provincia amazónica de Zamora Chinchipe. Allí, los investigadores recolectaron la pupa de una mariposa nativa, de la cual emergieron 42 avispas adultas, confirmando por primera vez en Ecuador la interacción hospedante-parasitoide de esta especie.
UN REGISTRO CON ALTO VALOR CIENTÍFICO REGIONAL
Además de ampliar el inventario de especies del país, el hallazgo marca el punto más occidental y de mayor altitud en Sudamérica donde se ha documentado la presencia de Brachymeria pandora. Hasta ahora, la avispa había sido registrada principalmente en zonas de tierras bajas de países como Brasil, Perú, Colombia, Venezuela y Guyana, lo que refuerza la importancia biogeográfica del descubrimiento ecuatoriano.
Las avispas parasitoides cumplen un rol central en la regulación natural de poblaciones de insectos, actuando como controladores biológicos tanto en ecosistemas silvestres como en sistemas agrícolas. Por este motivo, muchas especies son utilizadas en programas de manejo integrado de plagas, reduciendo la dependencia de agroquímicos y aportando a modelos de producción más sostenibles.
A nivel mundial, se han descrito alrededor de 320 especies del género Brachymeria, de las cuales 46 se encuentran en la región neotropical. Sin embargo, en Ecuador solo se han registrado hasta el momento ocho especies: seis en el territorio continental y dos en las Islas Galápagos.
La cifra resulta baja si se la compara con países vecinos como Perú, donde se conocen al menos 18 especies, lo que sugiere que la diversidad real en Ecuador podría estar subestimada, especialmente en zonas tropicales poco estudiadas.
Desde Inabio subrayaron que este descubrimiento refuerza la necesidad de profundizar la investigación científica en territorios de alta biodiversidad, no solo con fines de conservación, sino también para identificar especies con potencial aplicación agrícola.


