Una década de continuo crecimiento

Los biofertilizantes en América Latina: una alternativa local y sostenible

16 de February de 2026

Los biofertilizantes en América Latina están ganando protagonismo como alternativa sostenible en la nutrición de cultivos y conservación de suelos. Asimismo, se están convirtiendo en una opción para bajar dependencia internacional en proveeduría de nutrientes, impulsados por políticas públicas e innovación tecnológica. Hoy en día, se observa un mercado en rápido crecimiento, aunque, a pesar de los avances, aún persisten desafíos regulatorios, logísticos y de adopción.

César Palacio Martínez, ingeniero agrónomo y consultor internacional

SUBSCRIBE TO OUR NEWSLETTER
A NUESTRO
NEWSLETTER

La dependencia de fertilizantes importados es un desafío crítico en América Latina, y en varios países esa dependencia puede superar el 90% de insumos externos. Esta situación se debe a la limitada presencia de minas de materiales fertilizantes, la baja producción de urea y fosfato inorgánico, y la escasa explotación de potasio en la región. Actualmente, la producción regional de urea se concentra en Trinidad y Tobago, Argentina, Bolivia, Venezuela y Brasil; Chile produce potasio y Perú tiene una interesante reserva de fósforo mineral en Bayóvar.

Esta dependencia conlleva riesgos significativos para la seguridad agrícola, ya que la disponibilidad y los precios pueden verse afectados por factores socioeconómicos, logísticos y climáticos.  Ante este escenario, la biofertilización emerge como una alternativa viable para mitigar la vulnerabilidad, ofreciendo una solución más regionalizada y sostenible para el sector.

Para comprender mejor la clasificación de los biofertilizantes, en el gráfico 1 (adaptado por Armenia Velázquez, 2025), se observan cuatro categorías: Fijadores de nitrógeno, solubilizadores de fósforo, movilizadores de fósforo y sintetizadores de sideróforos.

Gráfico 1. Clasificación de Biofertilizantes.

Los biofertilizantes se clasifican según su mecanismo de acción sobre la disponibilidad de nutrientes esenciales para las plantas, y cada categoría cumple un papel clave en la nutrición vegetal sostenible.

Los fijadores de nitrógeno son probablemente la categoría más conocida y utilizada. Estos microorganismos tienen la capacidad de transformar el nitrógeno atmosférico en formas asimilables, como el amonio. Esta función es especialmente importante en suelos con baja disponibilidad de nitrógeno y en cultivos de alta demanda, contribuyendo a reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos. Su uso favorece tanto la productividad como la salud del suelo, al promover procesos biológicos naturales.

En cuanto a los solubilizadores de fósforo, su importancia radica en su capacidad para liberar fósforo que está presente en el suelo en formas no disponibles para las plantas. A través de la producción de ácidos orgánicos o enzimas específicas, estos microorganismos transforman compuestos insolubles en formas solubles de fósforo, lo cual mejora su absorción radicular. Esto es crucial, ya que el fósforo es un nutriente esencial que a menudo queda inmovilizado en suelos tropicales o degradados.

Los movilizadores de fósforo complementan esta acción al facilitar el transporte y redistribución del fósforo ya presente en el suelo, pero que no está en contacto directo con la raíz. Estos microorganismos actúan principalmente sobre los minerales y partículas del suelo, permitiendo que el fósforo se desplace hacia zonas donde las raíces puedan absorberlo con mayor eficiencia.

Por último, los sintetizadores de sideróforos juegan un rol esencial en la disponibilidad de hierro especialmente en suelos alcalinos, un micronutriente vital, pero de baja solubilidad en muchos suelos agrícolas.

APLICACIONES Y USOS EN LA AGRICULTURA MODERNA

 Entre los principales mecanismos que utilizan los microorganismos para ejercer su efecto biofertilizante se encuentran la fijación biológica de nitrógeno, la solubilización de fósforo y potasio, la producción de sideróforos, la producción de reguladores del crecimiento, la inducción del crecimiento, el cambio en la morfología de las raíces y la estimulación de simbiosis beneficiosas para las plantas (Grageda-Cabrera et al., 2012; Vessey, 2003). Los biofertilizantes cumplen un papel clave en la productividad y sostenibilidad del suelo, pero también en la protección del medioambiente, como insumos ecológicos y rentables para los agricultores, con lo que contribuyen, así, a la sostenibilidad (Mohammadi & Sohrabi, 2012).

En la agricultura latinoamericana, los biofertilizantes se presentan en diversas formulaciones. Las líquidas, basadas en soluciones acuosas o emulsiones, permiten una aplicación uniforme mediante sistemas de riego; no obstante, su eficacia depende de una cadena de almacenamiento controlada que preserve la actividad biológica. Las formulaciones sólidas, en forma de polvos, gránulos o soportes orgánicos como turba enriquecida, ofrecen mayor estabilidad física y prolongada vida útil.

Asimismo, tecnologías emergentes, como la microencapsulación y los geles poliméricos, proporcionan una liberación controlada y protección frente a condiciones edafoclimáticas adversas, favoreciendo la colonización radicular sostenida.

SITUACIÓN DEL MERCADO EN AMÉRICA LATINA

América Latina está progresando en el uso de biofertilizantes, en línea con la creciente conciencia medioambiental del mundo. Es fundamental aprovechar al máximo los microorganismos benéficos y emplear productos de calidad que sean efectivos, aplicándolos siempre de manera técnica y segura.

Los biofertilizantes son una alternativa importante al uso de fertilizantes de síntesis química, aunque solo representan un 5 % del mercado mundial de fertilizantes (Timmusk et al., 2017).  El principal segmento de los biofertilizantes son los productos para fijación de nitrógeno, con una participación aproximada del 75 %, los cuales son usados ampliamente en cultivos de trigo, arroz y oleaginosas, entre otros.

Después están los productos para solubilización de fosfatos, los cuales se utilizan principalmente para convertir ácidos orgánicos de bajo peso molecular en formas de productos nutricionales solubles (BioFIT Project, 2019b). Por último, están los movilizadores de potasio, con un mercado de entre el 5 y el 6 %. El resto del mercado se reparte en productos que facilitan la adquisición de otros elementos, como zinc, boro y azufre.

CONSOLIDÁNDOSE COMO UNA ESTRATEGIA SOSTENIBLE

En toda América Latina el uso de biofertilizantes ha comenzado a consolidarse como una estrategia sostenible para mejorar la productividad agrícola.

En Ecuador, investigaciones han mostrado resultados positivos en el cultivo de maíz con inoculantes locales. Cuba ha desarrollado programas de biofertilización en soya y caña de azúcar, integrando cepas nativas en sistemas productivos. En Perú y Colombia, se han identificado y aplicado microorganismos promotores del crecimiento vegetal en cultivos como café y hortalizas, mientras que, en México, el uso de bioinsumos ha sido impulsado por políticas orientadas a la agricultura orgánica. En Chile, su uso se ha dado principalmente en aquella fruticultura intensiva de altas rentabilidades. Brasil y Argentina se han expandido con fuerza en los cultivos extensivos como soja. Estos avances reflejan un creciente interés regional por alternativas que promuevan la sostenibilidad agrícola.

La producción de biofertilizantes en América Latina ha crecido de forma sostenida, Brasil y Argentina se posicionan como los principales líderes en la producción y desarrollo de biofertilizantes en América Latina, crecimiento impulsado por el desarrollo tecnológico y la consolidación de empresas líderes en el sector.

Brasil y Argentina no solo lideran en innovación y uso interno de estos insumos, sino que también desempeñan un rol clave en la transferencia tecnológica y en la provisión de biofertilizantes a otros países de la región.

BENEFICIOS REPORTADOS EN AMÉRICA LATINA

Diversos estudios en América Latina han demostrado los efectos positivos del uso de biofertilizantes en cultivos estratégicos como maíz, soya y café.

En Ecuador, Yánez y colaboradores (2021) evaluaron un biofertilizante en variedades de maíz INIAP, observando incrementos de rendimiento de hasta 0,8 t/ha en comparación con testigos. En Cuba, investigaciones con la variedad de soya INCAsoy‑27 reportaron aumentos del 25 % al 44 % en el rendimiento, dependiendo del tipo de inoculación (Redalyc.org, 2019).

En Argentina, Bruno y colaboradores (2020) destacaron el potencial de cepas de Bradyrhizobium como inoculantes para soya, mientras que Lodeiro (2015) abordó los avances en esta tecnología en la Revista Argentina de Microbiología.

En Perú, un estudio en Chanchamayo (2020) identificó cepas nativas promotoras del crecimiento vegetal en la rizosfera de Coffea spp., como Azospirillum and Pseudomonas. En Colombia, Afanador Barajas (2023) revisó los mecanismos de acción y beneficios de los biofertilizantes como herramienta sostenible.

LIMITACIONES Y PROBLEMAS REPORTADOS EN EL USO DE BIOFERTILIZANTES EN AMÉRICA LATINA

Aunque los biofertilizantes representan una alternativa sostenible frente a los fertilizantes químicos y ofrecen beneficios agronómicos y ambientales como la mejora en la absorción de nutrientes, la regeneración del suelo y la reducción de insumos sintéticos, enfrentan limitaciones técnicas, ecológicas y productivas que dificultan su implementación a gran escala en América Latina.

Su eficacia depende de condiciones ambientales específicas, pueden competir con la microbiota nativa, requieren formulaciones estables, tienen una vida útil reducida y una acción más lenta que los productos convencionales, además de desafíos asociados a su producción y calidad comercial.  Diversos autores mencionan algunos estudios que no reportan efectos positivos significativos en ciertos contextos, lo que evidencia la oportunidad de mayor investigación, adaptación local y necesidad de uso de microorganismos efectivos.

El mercado de biofertilizantes en América Latina enfrenta varios desafíos que limitan su consolidación y expansión. Entre ellos se encuentra la escasa inversión pública en investigación y desarrollo en algunos países, lo que restringe la innovación y adaptación de productos a las condiciones locales.

Además, persisten barreras logísticas asociadas al manejo de productos vivos, como la falta de cadenas de frío y tiempos de almacenamiento adecuados. A esto se suma la necesidad de fortalecer la educación técnica y la capacitación agrícola para garantizar un uso eficiente de los bioinsumos.

Asimismo, la regulación compleja y poco armonizada en ciertos países representa un obstáculo para el registro, comercialización y circulación de estos productos en la región.

UNA TASA CONSTANTE DE CRECIMIENTO

El mercado de biofertilizantes en América Latina ha tenido una tasa de crecimiento constante de entre el 10% y 13% en los últimos diez años. Todos los países de la región la emplean, y aunque actualmente es un mercado pequeño, representa una alternativa importante frente al uso de fertilizantes químicos.

Un factor muy importante que impulsa el crecimiento del mercado de biofertilizantes es el aumento de la demanda de productos orgánicos, que está asociado al mayor número de consumidores conscientes. Adicionalmente, la necesidad de mejorar las prácticas agrícolas para optimizar la fertilidad del suelo induce aún más la demanda de este tipo de bioinsumos, pues permiten mantener el equilibrio ecológico. Asimismo, reviste importancia la necesidad de disminuir la dependencia de fertilizantes internacionales para la región y es la biofertilización una excelente alternativa para bajar dosis.

La disponibilidad de los nutrientes en el suelo seguirá siendo un reto en el desarrollo de los biofertilizantes para mejorar la actividad biológica de los microorganismos, principalmente en actividades como la fijación de nitrógeno, la solubilización de fósforo y la movilización de potasio. El tipo de microorganismo usado como biofertilizante está asociado a su función. Respecto a las formulaciones, prevalecen las líquidas, con una vida útil mayor, con mejor tolerancia a condiciones adversas y con protocolos de control de calidad más fáciles y rápidos en comparación con otros tipos de formulaciones.

El mercado en Sudamérica viene creciendo notablemente, impulsado por políticas gubernamentales favorables y procesos de registro simplificados en países como Argentina y Brasil, junto con una creciente demanda de agricultura sostenible. En contraste, en el resto de países de América Latina persisten dificultades recurrentes en los trámites de registro de productos.

SUBSCRIBE TO OUR NEWSLETTER

Related News

About us

To request more information or send communications about biologicals, write to biologicalslatam@redagricola.com.   

Biologicals Latam is a quarterly digital magazine of Redagrícola that informs in a specialized way about the intense activity that is being developed in the area of bioinputs for agricultural production. This publication is a complement to the Online Course of Biostimulants and Biocontrol and the Congress that this media group organizes around the subject.