Kenia lleva adelante varias investigaciones sobre la aplicación de biotecnología para distintas áreas. En agricultura, sector que contribuye directamente a cerca del 22% del PIB del país, están estudiando cómo hacer el cultivo de la papa más rentable y sostenible, buscando enfrentar la devastadora enfermedad del tizón que afecta a este tubérculo.
Para esto, científicos del Centro Internacional de la Papa y socios en Kenia, desarrollaron la tecnología “3R-gene”, que incorpora genes de resistencia al tizón directamente en las variedades más utilizadas por los agricultores del país africano, como Shangi, Asante y Tigoni.
El estudio, recientemente publicado en la revista PLOS ONE, evaluó los potenciales beneficios de una nueva variedad de papa genéticamente modificada y diseñada para resistir la enfermedad, destacando que la variedad 3R-gene Shangi es la que podría generar mayores beneficios.
Además, estiman que su adopción podría generar más de US$8 millones al año en ganancias para el país debido a sus bajos costos de producción y mejores rendimientos, además de una reducción en la aplicación de productos de control para la enfermedad.


