El Ministerio de Agricultura de Chile publicó en el Diario Oficial la modificación al Decreto Supremo N° 61 de 2022, que aprueba el reglamento de la Ley N° 21.349 sobre composición, etiquetado y comercialización de fertilizantes y bioestimulantes.
Mediante el Decreto N° 69, el plazo de implementación de las exigencias reglamentarias pasa de tres a cuatro años contados desde la publicación original.
La decisión responde a la necesidad de dar más tiempo de adecuación técnica y operativa tanto a la industria como al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Tras analizar los procesos de fiscalización iniciados en septiembre de 2022 y revisar las Resoluciones Exentas N° 8.651, 8.653 y 8.654 de 2024, que fijan límites de elementos nutricionales y contaminantes, tolerancias analíticas y requisitos de etiquetado y folletos, la autoridad concluyó que se requerían ajustes normativos de fondo.
La consulta pública sobre esas resoluciones cerró a mediados de junio de 2026, lo que dejaba un margen acotado para implementar los nuevos estándares. Sin la prórroga, advierte AFIPA, el sector se habría expuesto a riesgos de desabastecimiento de insumos esenciales y a un aumento de los costos de producción.
“Extender este plazo evita distorsiones en el mercado, garantiza la continuidad en el abastecimiento de insumos nutricionales clave para nuestros agricultores y nos permite seguir trabajando colaborativamente con el SAG”, señaló la directora ejecutiva de AFIPA, Patricia Villarreal.
El SAG mantendrá sus facultades de fiscalización y control mientras se completan las etapas de adecuación técnica y administrativa del nuevo calendario.
Cabe destacar que Chile es uno de los pocos mercados latinoamericanos con un marco específico para bioestimulantes; el año adicional daría certeza a importadores y fabricantes de cara a la próxima temporada, pero también aplaza la llegada de reglas claras de calidad y etiquetado para la categoría.


