Creación de materia orgánica activa:

De residuos a sustancias húmicas: la transformacion clave para la salud del suelo agrícola

21 de marzo de 2023

El destacado investigador José María García-Mina explica que la materia orgánica es el corazón del suelo. Pero para que esta sea más activa y funcional a los cultivos, es clave su conversión en un humus de calidad tras aplicar los bioestimulantes y enmiendas adecuados.

Equipo Redagrícola

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Son residuos de vegetales y animales, pero son claves para a agricultura. De hecho, pueden reducir la necesidad de fertilizantes químicos y mejorar la calidad de los cultivos. Así lo señala profesor Francisco Javier García Mina, experto en Fisiología Vegetal y Bioquímica de Plantas, de la Universidad de Navarra en España.

En un artículo publicado por Timac Agro, el científico señala que la materia orgánica es una sustancia que proviene de residuos vegetales y animales, y que se incorpora al suelo para mejorar sus propiedades físicas, químicas y biológicas.

La materia orgánica es ese “conjunto de sustancias” presente en el suelo que procede de cultivos anteriores y de otros materiales; compuesto de fibras, restos de plantas y de animales, de microorganismos y, cómo no, de la parte con más valor agronómico: las sustancias húmicas. “El humus, que procede de la materia orgánica fresca, es lo que denominamos materia orgánica activa; una sustancia rica en moléculas capaz de mantener la vida del suelo y de movilizar los nutrientes para que la planta los absorba mejor”, explica García-Mina.


Dr. García-Mina: “Las sustancias húmicas son un recurso valioso en la fertilización orgánica, ya que mejoran la estructura del suelo, favorecen el crecimiento de las raíces y actúan como bioestimulantes de las plantas”

Dentro de las sustancias húmicas, el carbono es un componente fundamental. “La cantidad y la calidad de sustancias carbonadas funcionales son determinantes a la hora de valorar la calidad de la materia orgánica. De hecho, una materia orgánica pobre en carbono no se considera como tal”, apunta el investigador, quien también es presidente de la Sociedad Internacional de Sustancias Húmicas.

LA TRANSFORMACIÓN CLAVE

Para que el suelo incremente la presencia de sustancias húmicas, es necesario que sea transformado. Para esto, hay bioestimulantes y enmiendas adecuados que activan la materia orgánica.

“La función principal de estos productos especiales es revitalizar esa materia orgánica que ya está en el suelo, y transformarla en sustancias húmicas”, afirma García-Mina. Todo ello, dentro de un proceso en el que también influyen el clima, la temperatura y los microorganismos, que atacan la materia orgánica y la modifican, consiguiendo con ello “efectos positivos en la planta”.

En realidad, esta transformación que propicia el bioestimulante obedece a una reacción química, por la cual las sustancias húmicas actúan sobre la matriz del suelo, consiguiendo que los nutrientes bloqueados sean solubles al agua y se facilite su absorción.

En definitiva, podemos afirmar que el proceso de transformación de la materia orgánica en humus se produce de forma natural, pero, dependiendo del entorno en el que nos encontremos, “puede tardar millones de años”, señala García-Mina. Por eso, insiste, necesitamos recurrir a los bioestimulantes especiales para acelerar el proceso y mejorar la humificación.

IMPACTO EN LA PLANTA

Por otro lado, las sustancias húmicas también “mejoran la funcionalidad de las raíces; su absorción del agua… e incluso, favorecen el crecimiento de la propia planta”, indica el experto.

Como existen muchos tipos de sustancias húmicas, García Mina destaca el rol que tienen algunas empresas especializadas, como Timac Agro, que pueden clasificarlas  en función de su potencialidad, desde el punto de vista de la fertilidad del suelo, con el fin de aplicar a la planta la más conveniente en función de sus necesidades específicas”, subraya. Y agrega que resulta clave elegir la materia orgánica adecuada según el papel que queremos que cumpla: estimular el crecimiento de una planta, incentivar la vida microbiana.

Según García Mina, quien está a cargo de la Cátedra Timac Agro en la universidad, la fertilización con materia orgánica es una práctica muy beneficiosa para la agricultura, ya que reduce la necesidad de fertilizantes químicos y mejora la calidad de los cultivos. Además, la utilización de residuos orgánicos como abono ayuda a reducir la cantidad de residuos generados por la actividad agrícola, lo que contribuye a la sostenibilidad del sector.

En este sentido, el profesor destaca la importancia de una gestión adecuada de los residuos orgánicos generados por la agricultura. En lugar de desecharlos, estos residuos pueden ser utilizados como abono para enriquecer el suelo y mejorar la producción agrícola.

El uso de materia orgánica también puede contribuir a la lucha contra el cambio climático. La incorporación de materia orgánica al suelo puede ayudar a capturar el dióxido de carbono presente en la atmósfera, reduciendo así la cantidad de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.

 

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