La investigación en bioinsumos continúa ganando espacio en la agenda agrícola de Brasil. En esa línea, investigadores de la Embrapa avanzan en el desarrollo de un bioinsumo agrícola multifuncional elaborado a partir de extractos microbianos, con potencial aplicación en distintos cultivos y sistemas productivos.
El trabajo es desarrollado por equipos de Embrapa Agroenergía y Embrapa Arroz y Frijol, en el marco de un acuerdo con la empresa Carbon Brasil. El objetivo es generar una solución biológica capaz de actuar tanto en el control de hongos fitopatógenos como en la estimulación del crecimiento vegetal, contribuyendo a sistemas de producción más eficientes y sostenibles.
Los bioinsumos multifuncionales se caracterizan por ejercer más de una función dentro del manejo agrícola. Además de apoyar el control de plagas y enfermedades, pueden favorecer el desarrollo de las plantas, mejorar la salud del suelo y ayudar a mitigar distintos tipos de estrés, tanto biótico como abiótico. En la práctica, su uso permite reducir la dependencia de defensivos químicos o combinarlos en dosis menores, optimizando el manejo productivo.
El nuevo proyecto da continuidad a investigaciones realizadas en los últimos años, que permitieron identificar extractos microbianos con alta eficiencia en el control de hongos de importancia económica para diversos cultivos. Estos mismos extractos también mostraron capacidad para promover el crecimiento de las plantas, abriendo el camino para el desarrollo de un bioinsumo con doble función, alineado con las demandas actuales del sector agrícola.
En esta etapa, el trabajo se concentra en el escalamiento de la producción, la validación del sistema en condiciones de campo y el desarrollo de una formulación adecuada para su uso agrícola. El objetivo es avanzar en la madurez tecnológica de la solución y transformar los resultados científicos en una tecnología viable para su aplicación práctica en las labores agrícolas.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de innovación abierta impulsada por Embrapa, orientada a acercar la investigación científica a las necesidades del campo. A través del desarrollo de bioinsumos, la institución refuerza su rol estratégico en la construcción de una agricultura más sostenible, basada en principios de bioeconomía y economía circular, y en la generación de tecnologías que concilien productividad, seguridad alimentaria y preservación ambiental.


