La producción subóptima de cultivos forrajeros de leguminosas podría deberse a una inoculación rizobiana inadecuada. Así lo sugieren los resultados de ensayos realizados por el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA), en colaboración con sus socios nacionales de investigación y desarrollo en Túnez, quienes llevan años trabajando para para mejorar los cultivos forrajeros y de piensos y las tecnologías asociadas.
La iniciativa reconoce que la escasez de piensos suficientes y nutritivos supone un reto importante para la ganadería tunecina, por lo que organizaron talleres de codiseño con agricultores y otras partes interesadas en el paisaje agroecológico vivo del transecto Kef-Siliana.
El cultivo analizado fue la sulla (Hedysarum coronarium L.), una leguminosa originaria de Túnez que destaca por su alto contenido en proteínas y su tolerancia a la sequía. Además tiene un gran potencial para aliviar la pobreza de las familias rurales, cuyo sustento depende en gran medida de la ganadería. Su sólido rendimiento agronómico en entornos marginales y propensos a la sequía, junto con sus diversos usos, la convierten en un cultivo prometedor y clave para la agricultura local.
En los sistemas basados en cereales que predominan en las regiones semiáridas, se ha demostrado que el uso de Sulla aumenta la productividad y la sostenibilidad de los sistemas integrados de cultivo y ganadería. Esta eficacia se atribuye a la capacidad de la sulla para la fijación biológica del nitrógeno y el mantenimiento de la materia orgánica del suelo, cruciales para la resiliencia agrícola. Además, posee una profunda y compleja estructura radicular que la posiciona como una solución eficaz para mitigar la erosión del suelo.
IMPACTO DE LA INOCULACIÓN RIZOBIANA
Los ensayos experimentales buscaban examinar el impacto de la inoculación rizobiana en la producción de sulla. Como parte de la iniciativa, los científicos del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRAT), desarrollaron con éxito un biofertilizante rizobiano adaptado específicamente a la sulla, utilizando cepas de Rhizobium sullae cuidadosamente seleccionadas y conocidas por su eficacia en la fijación del nitrógeno atmosférico y la promoción del crecimiento de las plantas.
Los resultados experimentales mostraron que las plantas de sulla inoculadas desarrollaron nódulos abundantes, grandes y rosados distribuidos ampliamente por sus raíces, mientras que las plantas no inoculadas no mostraron nodulación. La inoculación de Rhizobium aumentó la biomasa media en un 66,3% en comparación con las plantas no inoculadas, influyendo positivamente en el establecimiento temprano del cultivo.
Los controles no inoculados presentaron la menor densidad de emergencia, lo que pone de relieve el papel crítico de la inoculación. Además, las plantas inoculadas mostraron un aumento del 37,05% en el rendimiento de materia seca en comparación con los controles no inoculados, validando aún más la eficacia de la inoculación de Rhizobium sullae en la mejora de los rendimientos de forraje y el apoyo a las prácticas agrícolas sostenibles.
El contenido de nitrógeno de las plantas de sulla aumentó significativamente debido a la inoculación con una cepa específica de Rhizobium sullae. El análisis reveló un aumento significativo del contenido de nitrógeno, y las plantas inoculadas mostraron una mejora superior al 80 % en comparación con los controles no inoculados. Esta mejora se debe a la relación simbiótica entre la leguminosa y los rizobios, en la que las bacterias fijan el nitrógeno atmosférico en formas utilizables por la planta, potenciando así la asimilación del nitrógeno.
Este aumento del contenido de nitrógeno se traduce en un mejor crecimiento de las plantas, una mayor productividad y una menor dependencia de los fertilizantes químicos. La inoculación con cepas específicas de Rhizobium sullae también influyó significativamente en el contenido de fósforo de las plantas de sulla. El análisis reveló un aumento del 21,75% en el contenido de fósforo de las plantas inoculadas en comparación con los controles no inoculados. Estos resultados subrayan la contribución única de la inoculación de Rhizobium en la mejora de la disponibilidad y la absorción de fósforo en las plantas Sulla.
Las leguminosas forrajeras establecen relaciones simbióticas con bacterias rizobias específicas en sus nódulos radiculares, lo que permite la fijación biológica del nitrógeno. Esta innovación consiste en inocular semillas de leguminosas forrajeras con cepas de rizobios seleccionadas, adaptadas específicamente a la especie cultivada y a las condiciones ambientales imperantes en el ecosistema local. Integrar la inoculación de rizobios en los sistemas de cultivos forrajeros permite promover prácticas agrícolas sostenibles, mejorando además la salud del suelo y fomentando la productividad de los cultivos y el equilibrio agroecológico a largo plazo.


