El uso de hongos para combatir enfermedades en cultivos es una estrategia biológica que se ha popularizado en cultivos, con un enfoque sustentable pero también efectivo para mantener huertos sanos.
Este planteamiento, que ha tomado fuerza en importantes agrícolas de la región, ha significado incluso que hayan desarrollado departamentos especializados para la producción y fabricación artesanal de microorganismos para el control biológico de plagas y enfermedades.
“Uno de los organismos que más se produce es Trichoderma, por la facilidad que tiene este hongo de desarrollarse en sustratos relativamente baratos, y por lo agresivo que es también”, señala el Dr. Andrés France, especialista en fitopatología y destacado asesor internacional, con más de 40 años de trayectoria en el rubro, que será uno de los charlistas destacados en el 5° Congreso de Bioestimulantes y Biocontrol de Redagrícola.
De hecho, la producción de este hongo no solo sirve para controlar enfermedades o patógenos, ya que de acuerdo al experto, Trichoderma tienen también un uso amplio porque además ayudan a estimular el crecimiento de las raíces de las platas.
“Algunos los consideran o los han llegado a llamar micorrizas, porque pueden crecer en las rizósfera de las plantas, también tienen capacidad para colonizar los huevos de los nematodos. Hay muchos usos, incluso en la industria del papel para ayudar a degradar celulosa, pero en el sector agrícola el uso principal es para el control de enfermedades”, detalla el Dr. France.
-¿Cómo es el proceso para generar hongos de forma artesanal?
-La mayoría usa como sustrato algunos cereales; el principal utilizado es el arroz. Hay algunos que usan maíz también, avena, mezclas de granos, pero el más utilizado es el arroz. Una razón es porque da un tamaño de partícula que es relativamente fácil de manipular y homogéneo. Es sencillo y además produce buenos rendimientos de esporas. Y ahí un buen arroz produce mucho más que un arroz regular o arroz barato. Hasta en esos son exigentes los organismos. Básicamente, el cereal se lava, se esteriliza en bolsas que van a la autoclave -aunque me ha tocado ver fabricaciones artesanales que hacen el esterilizado en ollas a presión-. Y una vez que está frío, se inocula con una solución de esporas de Trichoderma, que previamente se hizo crecer en una placa de Petri con un medio a base de agar o gelatina, si quieres hacerlo más rústico todavía. Estas bolsas se incuban a temperaturas óptimas entre 20 a 24 grados hasta que el arroz se observe blanco por el desarrollo del micelio de Trichoderma-. Aproximadamente en cuatro o cinco días estas bolsas se abren y se cambian de ambiente, a un lugar más frío donde por lo menos haya cinco grados menos a la temperatura a la que estaban creciendo; esto estimula al hongo a esporular, lo que se nota por que el hongo se empieza a poner verde, que es el color de las esporas. Luego, el arroz se extiende en bandejas para que termine el proceso de esporulación. Se espera dos o tres días más y ya está listo para ser utilizado.
-¿Eso va directo al campo o se puede guardar?
-Lo puedes usar directo al campo o lo pueden envasar. En algunos procesos se cosechan las esporas, pero eso es más caro porque tienes que tener equipos tipo zaranda y cepilladoras para soltar la espora del grano, todo dentro de un equipo bien cerrado, porque la espora es muy pequeñita y fácil que vuelen al ambiente.
-¿Cuál es la diferencia entre guardar esta producción con o sin esporas?
-El costo. Cuando se cosechan las esporas hay que invertir en equipos, pero permite guardar solo el inóculo y así disminuir el volumen y conservar el producto por más tiempo. Cuando las esporas se mantienen junto con el cereal, el costo es menor, pero se deben usar lo antes posible. Para uso artesanal, lo más fácil es usar el grano directo, no tratar de sacar la espora. Hay otros sistemas de producción que lo hacen a través de medio sumergido, donde el Trichoderma crece dentro de un solución nutritiva, pero hay que tener presente que se genera una ‘falsa espora’, porque las esporas se producen en fermentaciones sólidas, no en fermentación líquida. La gracia del medio líquido es que es rápido y en el líquido quedan los metabolitos del crecimiento, los cuales tienen propiedades fungicidas.. Son dos mecanismos distintos de producción, líquido y sólido, y cada uno tiene diferentes usos. En lo personal, considero que cuando uno hace aplicaciones a la parte aérea, debería usar productos que vienen de fermentación sólida, porque van a sobrevivir mejor a la intemperie, mientras que los inóculos que provienen de medios líquidos son para cosas bien restringidas, principalmente como para controlar cuando el patógeno está a la vista.

Dr. Andrés France
QUÉ ESTÁ PASANDO EN AMÉRICA LATINA
-¿En qué cultivos se está usando principalmente hongos fabricados artesanalmente?
-En Chile, el principal uso es en berries. Hay empresas que fabrican sus propios microorganismos, en este caso Trichoderma, y lo usan para berries y algo en cerezos. En otros países, los principales usos son hortalizas y berries. En Brasil, Perú y México hay empresas de berries que producen sus propios microorganismos para control biológico. Como son empresas con grandes superficies, ellos pueden hacer inversiones mayores, y algunas producen varios tipos de microorganismos e insectos benéficos. Son mucho más proactivos en ese sentido.
-¿Aparte de Trichoderma, qué otro microorganismo se prepara artesanalmente?
-Para el tema de enfermedades lo que más se ve es Trichoderma y Bacillus, , y para el tema de plagas lo más frecuente son las producciones de Beauveria, Metharizium, Isaria, y Bacillus thuringensis también.
-¿Qué enfermedades se pueden atacar con esta producción propia?
-El cáncer bacterial, causado por la bacteria Pseudomonas siringae, y se puede prevenir o controlar con otra bacteria, como son los Bacillus. Botrytis o la Pudrición gris es uno de los principales problemas que se controla con Trichoderma.
-¿Se puede tener una estrategia 100% producida propiamente o igual hay que complementarla de alguna forma con productos químicos?
-Hay ejemplos donde todo el control lo basan en su propia producción de organismos de control biológico. Pero son las excepciones. El sistema artesanal tiene inconvenientes también. Y uno de los inconvenientes es, primero, la conservación de las cepas. La cepa cuando se usa por mucho tiempo y se replica constantemente, va perdiendo su efectividad. Entonces lo ideal es que las cepas se conserven en un medio donde no sufra alteración, lo mejor es el nitrógeno líquido y eso es caro. Es decir, tener equipos para conservar en nitrógeno líquido y tener el personal capacitado para manipular estos equipos escapa a un huerto. Sin embargo, se puede pedir ayuda a un banco microbiano, que haga conservación de microorganismos en nitrógeno líquido o liofilización. Los liofilizadores también son equipos caros, pero permiten conservar por largo tiempo. Sin estos sistemas de conservación, uno debería dudar de los productos a través del tiempo. Cuando recién empieza la producción, la cepa está nueva y con toda su potencia, pero a medida que pasa el tiempo, si no hay un sistema de conservación a largo plazo, la cepa ira perdiendo efectividad. Entonces los problemas de la producción artesanal están en cómo conservan las cepas, con qué frecuencia la renuevan, las capacidades del personal que manipulan ese material. De lo contrario es fácil que los productos pierdan la efectividad a través del tiempo.
-¿Es más eficiente tercerizar a laboratorios?
-Por supuesto, no se justifica tener un liofilizador o equipos de nitrógeno líquido para conservar unas pocas cepas. No se va a financiar jamás. Los bancos microbianos conservan muchas cepas, tienen los equipos y el personal capacitado. Chile tiene un banco de recursos genéticos microbianos que está en el INIA Quilamapu, en Chillán, que es una autoridad internacional de depósito, incluso. Está reconocido a nivel mundial dentro de los 46 centros de este tipo. Es un referente y dentro de Sudamérica es el único, donde se pueden conservar cepas a largo plazo y que sea suministrada con cierta frecuencia, manteniendo las propiedades originales que permitieron seleccionar la cepa de microorganismos para el control biológico.


