Las enfermedades de la madera (EM) irrumpen y se consolidan como una de las amenazas fitosanitarias más relevantes y transversales para los cultivos leñosos en la última década, con un impacto económico creciente tanto en Chile como a nivel mundial. A diferencia de las enfermedades foliares, cuyos síntomas suelen ser más visibles y, en muchos casos, reversibles mediante un manejo oportuno, las EM comprometen la estructura interna de la planta, afectando principalmente los tejidos vasculares, en especial el xilema. La dificultad de detección temprana, y la amplia diversidad de géneros y especies involucradas Lasiodiplodia, Diplodia, Neofusicoccum, Phaeomoniella y Chondrostereum entre muchos otros, dificulta tanto su diagnóstico temprano como el diseño de estrategias de manejo eficaces y sostenibles.
Uno de los principales desafíos epidemiológicos de estas enfermedades es el comportamiento oportunista de muchos de sus agentes causales, los cuales pueden permanecer como endófitos o colonizadores latentes hasta encontrar condiciones favorables para infectar. En general, el ingreso del patógeno ocurre a través de heridas, especialmente las generadas por la labor obligada de poda, desde donde avanzan hacia los tejidos leñosos y provocan necrosis internas. A medida que el daño progresa, se restringe de forma sistemática la conducción de agua a través del sistema vascular, lo que reduce el vigor de la planta y en estados avanzados, puede conducir al colapso parcial o total del individuo. Entre los síntomas comúnmente asociados se encuentran cancros, muerte regresiva de ramas, atizonamiento de brotes, dardos e incluso flores, disminución del crecimiento y reducción de la calidad de fruta.
La epidemiología de las EM también está determinada por una alta producción de estructuras reproductivas, como picnidios o peritecios, que se desarrollan sobre madera muerta, cancros o restos de poda infectados. Estas estructuras albergan grandes cantidades de esporas con capacidad infectiva, que son liberadas al ambiente bajo condiciones favorables de humedad, lluvia o salpicadura.
En consecuencia, el vuelo y dispersión de esporas constituye un componente clave en el desarrollo de nuevas infecciones, especialmente cuando coincide con periodos en que las plantas presentan heridas susceptibles (caída de hojas, podas y brotación). Desde el punto de vista agronómico, este proceso se traduce en infecciones sucesivas a lo largo del tiempo, una reducción gradual de la vida útil de los huertos, pérdidas sostenidas de rendimiento y un deterioro progresivo de la condición productiva y sanitaria de las plantaciones.

Luis Romero, subgerente técnico de Nativa Bioinsumos.
ESTRATEGIAS DE MANEJO: DESDE LA PROTECCIÓN QUÍMICA HACIA LA PRECISIÓN BIOLÓGICA
El manejo de las EM se ha concentrado históricamente en la protección de heridas de poda, al considerarse este momento como el principal punto de entrada de los patógenos. Una de las prácticas más tradicionales ha sido el pintado manual de cortes de poda con pinturas a base de látex o pastas protectoras suplementadas con distintos fungicidas sintéticos. Aunque esta estrategia fue ampliamente utilizada durante años, su eficacia en condiciones de campo está limitada a una correcta e inmediata aplicación, que en la práctica ha mostrado baja eficiencia ya que, no consideraba heridas pequeñas o cualquier otra herida diferente a las de labor de poda, estas al quedar desprotegidas, actúan como puertas de entrada para los patógenos.
Por su parte, la aplicación de fungicidas mediante aspersión representa una alternativa logísticamente más eficiente, ya que permite cubrir grandes superficies en menor tiempo y alcanzar una mayor proporción de tejidos expuestos. Sin embargo, este enfoque también presenta restricciones importantes. En periodos otoñales o invernales, cuando muchas especies frutales presentan baja actividad fisiológica, la redistribución del producto dentro de la planta es limitada, lo que reduce la eficacia de compuestos con dependencia del sistema. Además, la residualidad de los químicos es mucho menos que el período de susceptibilidad de las heridas, particularmente cuando las condiciones ambientales favorecen una presión de inóculo sostenida.
En este contexto, el control biológico ha surgido como una estrategia altamente eficaz para el manejo de las EM, en los últimos años se ha fortalecido el uso de microorganismos antagonistas aplicados mediante aspersión, principalmente la selección de hongos del género Trichoderma, capaces de colonizar activamente heridas, de poda y otros tejidos factibles de colonizar por los patógenos. Esta colonización temprana genera una exclusión competitiva del patógeno al ocupar el nicho ecológico y utilizar los recursos disponibles antes de que ocurra la infección. En comparación con muchos fungicidas convencionales, este mecanismo ofrece una protección más estable en el tiempo y menos dependiente de la persistencia química de una molécula activa.
MAMULL® COMO HERRAMIENTA BIOLÓGICA PARA LA PROTECCIÓN DE HERIDAS Y LA REDUCCIÓN DE INÓCULO
Dentro de este enfoque, Mamull® — formulado a base de Trichoderma gamsii, Hypocrea virens y Bionectria ochroleuca — ha mostrado ser una alternativa biológica eficaz para el manejo preventivo de EM en distintos cultivos. Una de sus principales ventajas operativas es que no requiere ser aplicado de manera inmediata tras la poda para mantener eficacia. Estudios realizados en vid, palto y arándano han documentado el denominado ‘efecto retroactivo’, con resultados de alta eficacia, con aplicación hasta 48 horas después del corte. Esta característica amplía la ventana operacional del manejo y mejora su factibilidad de uso en sistemas productivos de mayor escala.
Adicionalmente, la acción de este tipo de formulados no se limita tan solo a la colonización de la herida, existe evidencia de que Mamull® interfiere de manera muy efectiva en etapas críticas del ciclo de este tipo de patógenos, al parasitar estructuras reproductivas o de persistencia que constituyen el inóculo primario de las infecciones, lo que se denomina ‘control de inóculo’. En términos prácticos, esto permite no solo disminuir la probabilidad de infección en heridas recientes, sino también contribuir a una menor presión de inóculo sobre la planta y dentro del huerto, validado en condiciones de campo en arándanos, vides y manzanos logrando una perfecta sinergia al ser incorporado en los programas fitosanitarios preventivos este novedoso efecto complementario sobre las fuentes de inóculo.
La consistencia de estos resultados en distintas especies y condiciones agroclimáticas refuerza el potencial de esta estrategia. Experiencias desarrolladas en Chile, México y Perú para el control de Lasiodiplodia theobromae han mostrado niveles de eficacia comparables o superiores a los obtenidos con tratamientos químicos convencionales.
En Chile, el manejo biológico alcanzó una reducción de la enfermedad de 86,5%, frente a 80% obtenido con pastas químicas.

En México, el control biológico vía aspersión logró 72,4% de eficacia, mientras que el tratamiento químico asperjable alcanzó 65,5%.

En Perú, el manejo biológico obtuvo 92,4% de control, en comparación con 64,7% logrado por la alternativa química. Aunque estos resultados deben interpretarse en función del contexto experimental y agronómico de cada zona, en conjunto sugieren una respuesta consistente y robusta del enfoque biológico frente a distintos escenarios productivos, siendo la clave del control de las EM, la cobertura y distribución en la aplicación.

LA ALTERNATIVA BIOLÓGICA COMO EJE ESTRATÉGICO DEL MANEJO FUTURO
La evidencia disponible en diferentes latitudes y especies leñosas tanto de hoja caduca como persistentes, indica que el uso de agentes de biocontrol, particularmente mezclas basadas en Trichoderma spp. y Bionectria ochroleuca, se presenta como una de las alternativas más probadas para enfrentar las enfermedades de la madera a escala productiva. Su efectividad radica en una eficacia igual o superior a la de varios fungicidas de síntesis, pero que presenta ventajas logísticas y epidemiológicas como: mayor flexibilidad de aplicación, amplitud de cobertura de heridas mediante aspersión, colonización activa de tejidos susceptibles y potencial de reducción del inóculo ambiental.
En un escenario donde a la actividad agrícola se le pide cada vez más en términos de sostenibilidad, reducción del impacto ambiental e inocuidad alimentaria, el control biológico se perfila como un componente central para el manejo de las EM, donde se presenta como una herramienta ampliamente validada (registro fitosanitario en distintos países) y gracias a su compatibilidad de uso con programas convencionales puede ser incorporado fácilmente en los planes de manejo para contribuir de manera decisiva a prolongar la vida útil de los huertos, reducir pérdidas productivas y a fortalecer la sanidad de las plantaciones leñosas en el mediano y largo plazo.
Referencias bibliográficas
• Iqbal, S., Mubeen, I., Lolas, M., Moya-Elizondo, E., Gundel, P., Ortega-Farias, S., Campillay-Llanos, W., & Díaz, G. A. (2025). Vulnerability of walnut pruning wounds to fungal trunk pathogens and seasonal conidial dynamics of Botryosphaeriaceae in the Maule Region, Chile. Microorganisms, 13(10), 2407. https://doi.org/10.3390/microorganisms13102407
• Valencia, A. L., Gil, P. M., Latorre, B. A., & Rosales, I. M. (2019). Characterization and pathogenicity of Botryosphaeriaceae species obtained from avocado trees with branch canker and dieback and from avocado fruit with stem end rot in Chile. Plant Disease, 103(5), 996-1005.
• Mondragón-Flores, A., Rodríguez-Alvarado, G., Gómez-Dorantes, N., Guerra-Santos, J. J., & Fernández-Pavía, S. P. (2021). Botryosphaeriaceae: una familia de hongos compleja, diversa y cosmopolita. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 12(4), 643-654. https://doi.org/10.29312/remexca.v12i4.2620
• Valdez-Tenazaca, A., Lolas, M., Núñez, F., Latorre, B., Mostert, L., Halleen, F., & Díaz, G. (2025). Efficacy of pruning-wound protectant fungicides for the management of Botryosphaeria canker and dieback of apple trees in Maule Region, Chile. Plant Disease, 109(10), 2190-2196.
• Díaz, G., Valdez, A., Halleen, F., Ferrada, E., Lolas, M., & Latorre, B. (2022). Characterization and pathogenicity of Diplodia, Lasiodiplodia, and Neofusicoccum species causing Botryosphaeria canker and dieback of apple trees in Central Chile. Plant Disease.
• Silva-Valderrama, I., Toapanta, D., Miccono, M., Lolas, M., Díaz, G., Cantu, D., & Castro, A. (2021). Biocontrol potential of grapevine endophytic and rhizospheric fungi against trunk pathogens. Frontiers in Microbiology, 11, 614620. https://doi.org/10.3389/fmicb.2020.614620
• Zanfaño, L., Carro-Huerga, G., Rodríguez-González, Á., Ramírez-Lozano, D., Mayo-Prieto, S., Gutiérrez, S., & Casquero, P. (2025). Biosolutions from native Trichoderma strains against grapevine trunk diseases. Agronomy, 15(8), 1901. https://doi.org/10.3390/agronomy15081901



