El 14 de octubre de 2026, desde Rehovot, Israel, EcoPhage anunció un acuerdo de distribución con Agricultura Nacional, S.A. de C.V. (ANSA), que opera bajo la marca Dragon, para la distribución, comercialización y venta de sus productos en México. El acuerdo convierte a Dragon en el socio de distribución de EcoPhage en el país, sujeto al cumplimiento de metas comerciales pactadas. No se revelaron montos, volúmenes comprometidos ni una fecha de lanzamiento.
En una primera etapa, Dragon distribuirá dos productos: GoldenEco, para mancha bacteriana (Xanthomonas) y peca bacteriana (Pseudomonas syringae pv. tomato) en tomate y pimiento, y EcoFire, para tizón de fuego (Erwinia amylovora) en manzano y peral.
Qué son los fagos y por qué importan
Los bacteriófagos son virus que infectan exclusivamente bacterias. Reconocen a su bacteria huésped, inyectan su material genético y usan la maquinaria de la célula para multiplicarse; los fagos líticos terminan destruyendo a la bacteria y liberan nuevas partículas capaces de infectar otras células. Esa especificidad es su gran ventaja: pueden atacar a un patógeno sin afectar de manera directa al resto de la microbiota del cultivo. También es su desafío, porque un fago activo contra una cepa puede no infectar a otra. Por eso los productos comerciales se basan en mezclas o «cócteles» de fagos seleccionados para cubrir la diversidad de las poblaciones del patógeno en campo y dificultar que la bacteria desarrolle resistencia con una sola mutación.
Las enfermedades bacterianas son un punto débil del manejo sanitario. En hortalizas, el control ha dependido por décadas del cobre, cuyo uso repetido selecciona poblaciones bacterianas tolerantes y deja acumulación en el suelo. En frutales de pepita, el tizón de fuego se ha manejado con antibióticos donde la ley lo permite, con restricciones crecientes y problemas de resistencia. Los fagos aparecen como una herramienta complementaria para esos programas.
La empresa y su plataforma
EcoPhage fue fundada en 2018 a partir de tecnología codesarrollada con el Instituto Weizmann de Ciencias. Su plataforma rastrea fagos ambientales contra patógenos objetivo y los evalúa por rango de huéspedes, estabilidad, características genómicas y propiedades de infección antes de integrarlos en formulaciones. La compañía cuenta con el respaldo de The Trendlines Group, el fondo Bayer-Trendlines Ag Innovation Fund, la Autoridad de Innovación de Israel y Verdelis Investments.
GoldenEco es su producto más avanzado. En septiembre de 2026 obtuvo la aprobación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) para enfermedades bacterianas en tomate y pimiento, y el 7 de octubre EcoPhage firmó un acuerdo de distribución no exclusivo con CNI AG para ese mercado. EcoFire fue presentado a la EPA en agosto de 2025. La empresa desarrolla además EcoStonia, contra el Moko del banano (Ralstonia solanacearum), un programa en el que trabaja con Dole desde julio de 2026.
GoldenEco ya fue probado en México: ensayos conducidos por una CRO local en distintas localidades reportaron, según la empresa, un control superior al 50% a lo largo del ciclo y un desempeño favorable frente al programa de cobre usado como referencia. Son datos de la compañía, no un estudio independiente revisado por pares.
El socio local
Dragon remonta su actividad agrícola a 1935 y se presenta con más de 85 años en formulación, comercialización y distribución de productos para protección y nutrición de cultivos, con centros de distribución en varias regiones de México y un portafolio que abarca insecticidas, herbicidas, fungicidas y nutrición. Para EcoPhage, esto significa entrar a México sin construir su propia estructura comercial.
«Estamos entusiasmados de asociarnos con EcoPhage y llevar su innovadora tecnología basada en fagos al mercado agrícola mexicano», dijo Martín Fueyo Mac Donald, CEO de Dragon. Guy Elitzur, CEO de EcoPhage, enmarcó a México como parte de su estrategia de expansión internacional y abrió la puerta a sumar más productos de la compañía al acuerdo en el futuro.
Lo que falta
El anuncio no menciona una autorización mexicana ni números de registro para GoldenEco o EcoFire, y la aprobación de la EPA no es válida en México. Hasta que se confirmen el registro y el lanzamiento, el acuerdo debe leerse como la preparación del canal comercial, no como la prueba de que los productos ya están disponibles para los agricultores mexicanos. Quedan también preguntas técnicas propias de la tecnología: la persistencia de los fagos en la hoja frente a radiación UV, temperatura, desecación y lluvia; su compatibilidad en mezclas de tanque con otros productos, y el monitoreo de resistencia una vez que el uso se masifique.
Por qué importa para América Latina
México es uno de los mayores exportadores de tomate y pimiento del mundo, y las enfermedades bacterianas son un costo permanente para sus productores. Que un distribuidor tradicional de agroquímicos incorpore fagos a su catálogo indica que esta tecnología empieza a pasar de los laboratorios y parcelas experimentales al canal comercial convencional. Si GoldenEco y EcoFire consiguen registro y adopción, México puede convertirse en la puerta de entrada de los biopesticidas a base de fagos a la región, con implicancias directas para la horticultura de exportación, los programas de reducción de cobre y, más adelante, para cultivos como el banano, donde el Moko es una amenaza en varios países latinoamericanos. Para los reguladores de la región, también plantea un desafío nuevo: cómo registrar productos cuyo ingrediente activo, un cóctel de virus, puede necesitar actualizarse cuando cambian las poblaciones del patógeno.


