En la producción de tomate bajo invernadero, el cuajado depende de un detalle invisible: que el polen se desprenda de la flor en el momento justo. Esa tarea la cumplen hace décadas los abejorros, pero no siempre pueden hacerlo bien. Ahí es donde una de las principales compañías de control biológico decidió sumar una nueva herramienta.
Biobest, con sede en Westerlo, Bélgica, y referente mundial en control biológico y polinización, anunció la introducción comercial de Polly, un robot polinizador para productores de tomate en invernadero. El lanzamiento corona cinco años de colaboración con Arugga AI Farming, período en que la tecnología se desarrolló y validó en invernaderos comerciales de Europa y Norteamérica.
CÓMO FUNCIONA
El tomate es una especie autopolinizante: cada flor tiene anteras con polen y su propio estigma, pero necesita un estímulo para que el polen se libere. Polly utiliza cámaras y reconocimiento de imágenes para identificar las flores que están listas. Luego les aplica ráfagas de aire controladas que liberan el polen y mejoran el cuajado.
“Los robots de Arugga están diseñados para trabajar junto a los abejorros”, explicó Jorden van de Walle, gerente de producto de Polinización de Biobest. “Aportan una capa adicional de seguridad, ayudando a mantener una polinización constante cuando las condiciones limitan la actividad de los abejorros”.
UN RESPALDO PARA LOS EXTREMOS DEL AÑO
Esas condiciones son habituales en la horticultura intensiva. En invierno, los días cortos, la baja luminosidad, la iluminación LED y las pantallas térmicas reducen la eficiencia de los abejorros. En verano, las temperaturas sobre 35 °C también la afectan. Polly mantiene su trabajo en ambos extremos y puede usarse, además, en sistemas que no utilizan abejorros.
RENDIMIENTOS Y MODELO COMERCIAL
Según Biobest, los ensayos muestran aumentos de rendimiento de entre 2% y 6%. En la mayoría de los casos, basta un alza de 1,5% para obtener retorno sobre la inversión.
En el último año, la empresa alcanzó dos hitos técnicos. Gracias a su mayor velocidad, un solo robot ya cubre una hectárea. Además, ahora cuenta con una base completamente autónoma, de modo que el productor solo debe ubicarlo en la primera fila al comienzo de la jornada.
Polly se ofrece en arriendo por 12 meses, con garantía, mantenimiento, soporte técnico y repuestos incluidos. También puede adquirirse en compra directa, con cinco años de garantía.
EL BIOCONTROL SE VUELVE DIGITAL
El lanzamiento confirma una tendencia en la industria: las empresas de biocontrol están incorporando robótica e inteligencia artificial a su oferta. Biobest ya había avanzado en esa línea con Entomatic, su sistema de liberación automatizada de enemigos naturales, y con Crop-Scanner, su herramienta de monitoreo de cultivos.


