Uno de los principales ‘cuellos de botella’ de los bioinsecticidas fúngicos es la pérdida de viabilidad durante el almacenamiento. Un equipo del Centro de Manejo Sostenible de Plagas, Enfermedades y Malezas (CEMASU), financiado por FAPESP y con sede en el Instituto Biológico de São Paulo, desarrolló microesferas que encapsulan y protegen a Beauveria bassiana, y logró 85% de germinación tras cinco meses, frente a 69% del hongo sin encapsular.
La técnica, llamada gelificación ionotrópica, consiste en gotear un material sobre otro para formar esferas con una cubierta de polímero y el microorganismo en su interior, lo que permite una liberación gradual en el cultivo. La cápsula es de carboximetilcelulosa, un derivado de la celulosa común en la industria alimentaria, y los iones de aluminio actúan como “pegamento” estructural.
El estudio comparó también una versión con calcio. Ambas mantuvieron el hongo viable por más tiempo que el producto sin encapsular, pero las esferas con aluminio conservaron su forma, fueron más uniformes, más estables térmicamente y retuvieron más agua. “Las de aluminio presentan mayor uniformidad, lo que permite tener mayor control de calidad”, explicó Hernane da Silva Barud, coordinador del estudio y profesor de la Universidad de Araraquara (Uniara). Los resultados se publicaron en ACS Omega.
Los conidios se mantuvieron viables tras cinco meses a -18 °C. El grupo probará ahora el almacenamiento a 4 °C y a temperatura ambiente, y luego ensayos de campo. También evalúa otros hongos y posibles usos en ganadería, como el control de garrapatas. Según Barud, el proceso es escalable, lo que podría reducir costos de forma importante.


