El mercado mundial de biopesticidas podría multiplicar casi cuatro veces su valor durante la próxima década. Un informe de SNS Insider estima que el sector, valorado en US$10.090 millones en 2025, alcanzará los US$37.900 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 14,07%. La tendencia también aparece en las proyecciones de Precedence Research. Aunque esta consultora sitúa el mercado en US$8.970 millones durante 2025, calcula que llegará a US$36.050 millones hacia 2035, con un crecimiento anual del 15,04%.
Las diferencias entre ambas estimaciones responden a las metodologías y criterios utilizados por cada firma. Sin embargo, las dos coinciden en el rumbo general: durante los próximos años aumentará la participación de las soluciones biológicas dentro de los programas de protección de cultivos.
Detrás de este crecimiento convergen distintos factores. Entre ellos se encuentran las mayores restricciones al uso de plaguicidas sintéticos, el avance de la agricultura orgánica, las exigencias relacionadas con los residuos en los alimentos y la búsqueda de herramientas compatibles con los programas de manejo integrado de plagas. A esto se suma la presión que enfrentan los productores para mantener la eficacia del control frente a los problemas de resistencia y, al mismo tiempo, responder a mercados que exigen sistemas productivos con un menor impacto ambiental.
MICROORGANISMOS EN LA DELANTERA
Los biopesticidas microbianos representaron más del 65% del valor del mercado en 2025, de acuerdo con SNS Insider. Esta categoría incluye soluciones formuladas a partir de bacterias, hongos, virus y otros microorganismos utilizados para el manejo de plagas y enfermedades. Parte de su posicionamiento se explica por la trayectoria comercial que ya tienen microorganismos como Bacillus thuringiensis, Beauveria bassiana, Metarhizium anisopliae, distintas especies de Trichoderma y Bacillus subtilis.
Los avances en fermentación y formulación también han permitido ampliar sus aplicaciones y mejorar algunas características relacionadas con la estabilidad, la conservación y el desempeño en campo. Junto con los productos microbianos, crecen otras categorías, como los biopesticidas bioquímicos, que incluyen extractos botánicos, semioquímicos y sustancias de origen natural. Dentro de este grupo, el uso de feromonas para el monitoreo y control de plagas continúa ganando terreno.
EMERGEN LOS BIOFUNGICIDAS
Por tipo de producto, los bioinsecticidas concentraron la mayor participación del mercado durante 2025. Su liderazgo está relacionado con el uso extendido de soluciones basadas en Bacillus thuringiensis y hongos entomopatógenos, tanto en sistemas convencionales como orgánicos. Sin embargo, las proyecciones indican que los biofungicidas tendrían el crecimiento más acelerado hasta 2035. Su avance responde a la necesidad de contar con nuevas alternativas para el manejo de enfermedades fúngicas, especialmente en cultivos de alto valor.
La agricultura y la producción bajo invernadero aparecen entre los principales espacios para su adopción. En estos sistemas, las exigencias sobre residuos y la necesidad de integrar distintas herramientas de control pueden favorecer la incorporación de soluciones biológicas. Fueron precisamente los grupos de cultivos de frutas y hortalizas con mayor participación en el mercado durante 2025. Su valor comercial, susceptibilidad a plagas y enfermedades y orientación hacia mercados de exportación han impulsado el uso de biopesticidas.
Mientras tanto, cereales y granos podrían registrar el mayor aumento en términos de volumen. La extensión de estos cultivos significa que incluso una incorporación gradual de productos biológicos puede representar una expansión considerable para el sector.
EL CRECIMIENTO CAMBIA DE ESCALA
Desde otra línea, Norteamérica lideró el mercado mundial durante el año 2025. La región cuenta con una industria orgánica desarrollada, proveedores establecidos y programas regulatorios que han acompañado el registro y la comercialización de biopesticidas. A partir de eso, solo en Estados Unidos, SNS Insider calcula que el mercado pasará de US$3.420 millones en 2025 a US$11.890 millones en 2035.
Europa también mantiene una participación relevante. Las políticas orientadas a reducir el uso de plaguicidas químicos, junto con el crecimiento de la agricultura orgánica y las exigencias de los consumidores, han favorecido la incorporación de productos microbianos y bioquímicos en países como Francia, Alemania, Italia y España.
Asia-Pacífico, por su parte, se proyecta como la región con mayor velocidad de crecimiento. China, India, Japón y Australia han avanzado en programas de apoyo, procesos regulatorios y estrategias destinadas a promover una agricultura con menor dependencia de productos convencionales.
América Latina también forma parte de esta expansión. La importancia de la producción agrícola regional, su peso en las exportaciones de alimentos y las exigencias de los mercados de destino generan oportunidades para los biopesticidas. No obstante, su adopción dependerá de que las soluciones respondan a las condiciones agronómicas, climáticas y productivas de cada territorio.
LOS DESAFÍOS DETRÁS DE LAS CIFRAS
En cuanto a desafíos, las proyecciones de crecimiento no eliminan las dificultades que todavía enfrenta la industria. Una de ellas es la vida útil de los productos. Algunos biopesticidas son más sensibles que los plaguicidas sintéticos a las condiciones de temperatura, humedad, luz y almacenamiento. Esto puede complicar su transporte y distribución, especialmente en zonas alejadas o con una infraestructura logística limitada.
La formulación se vuelve, por lo tanto, tan importante como el microorganismo o ingrediente activo. Para que un producto llegue al campo en condiciones adecuadas, debe mantener su viabilidad, estabilidad y eficacia durante toda la cadena de distribución. Las formulaciones líquidas concentran actualmente la mayor participación debido a su facilidad de mezcla y aplicación mediante pulverización foliar o sistemas de riego. Las presentaciones secas, en cambio, podrían crecer con rapidez por sus ventajas de almacenamiento, transporte y compatibilidad con tratamientos de semillas.
Otro desafío es la transferencia de conocimiento. Los biopesticidas no siempre pueden utilizarse siguiendo exactamente la misma lógica que un producto químico convencional. Su desempeño puede variar según el momento de aplicación, las condiciones ambientales, la presión de la plaga o enfermedad y la forma en que se integran dentro del programa de manejo. Por esa razón, el crecimiento del mercado requerirá algo más que nuevos registros y un mayor número de productos. También será necesario fortalecer la capacitación, los ensayos locales y la asistencia técnica para que los productores comprendan cómo y cuándo utilizar estas herramientas.
La expansión prevista para la próxima década muestra que los biopesticidas están dejando de ocupar un espacio reducido dentro de la protección de cultivos. El cumplimiento de esas proyecciones dependerá, sin embargo, de la capacidad de la industria para convertir los avances científicos en formulaciones estables, accesibles y capaces de entregar resultados consistentes en condiciones productivas reales.


