El sistema de manejo fitosanitario de Camposol se apoya en decisiones técnicas informadas por monitoreos continuos en campo, validaciones de laboratorio y criterios de intervención basados en umbrales económicos de daño. Esta estrategia permite optimizar el uso de insumos, priorizando alternativas biológicas y minimizando el uso innecesario de productos químicos. En todos sus cultivos como son los arándanos, cítricos, capsicum y banano, entre otros, la compañía ha desarrollado Planes de Manejo Integrado de Plagas (MIP) que contemplan control biológico, etológico y cultural de forma articulada, según su reciente Reporte de Sostenibilidad. 2024.
El monitoreo incluye sistemas de trampeo por feromonas, trampas de luz, placas cromotrópicas y evaluación periódica de poblaciones objetivo. Los umbrales definen el momento y tipo de intervención: desde aplicaciones dirigidas de biocontroladores hasta el uso puntual de químicos de bajo impacto toxicológico, cuando es estrictamente necesario.
Control biológico y validación de bioproductos
En los tres países donde opera Camposol, se han implementado con éxito productos biológicos a base de hongos, bacterias, virus y entomopatógenos. En Perú, el equipo de sanidad realiza comparaciones de eficacia entre nuevas moléculas y productos biológicos, evaluando su comportamiento frente a plagas clave como Planococcus citri, P. ficus, P. longispinus, y Argyrotaenia sphaleropa. Por ejemplo, cuenta con con una producción masiva de Anagyrus Pseudocci para el control del chanchito blanco.
En Colombia, los ensayos se enfocan en reemplazar progresivamente las moléculas convencionales, adaptando los productos biológicos a las condiciones climáticas y edáficas de cada fundo. En Uruguay, se utilizan insecticidas de origen biológico contra pulgones, lecyra Purchasi y chanchito blanco, con aplicaciones dirigidas que mantienen las poblaciones bajo umbrales económicos. El monitoreo de los controladores está incluido en los monitoreos diarios de plagas y enfermedades.
Además del uso de controladores como Anagyrus pseudococci, Beauveria bassiana, Bacillus thuringiensis o Bacillus subtilis, se promueve una rotación planificada de ingredientes activos para evitar resistencias.
Estrategias etológicas para reducir poblaciones clave
El control etológico complementa la estrategia mediante el uso de trampas de luz y trampas sexuales con feromonas específicas. En Perú y Colombia se instalan trampas de luz blanca y luz UV para adultos de lepidópteros, coleópteros y ortópteros, mientras que las trampas pegantes permiten capturar moscas de la fruta y cochinillas.
En Uruguay, se monitorean poblaciones de Anidiella auranti mediante atrayentes sexuales. Este manejo ha reducido significativamente las aplicaciones químicas contra esta plaga. Las intervenciones con trampeo también han permitido cortar ciclos reproductivos, evitando resistencias y prolongando la eficacia de las estrategias biológicas.
Resultados por país: menor uso de químicos y mayor eficacia técnica
Gracias a esta estrategia técnica, Camposol ha logrado reducir el uso de pesticidas moderadamente peligrosos a niveles mínimos. En Perú, solo se utilizaron 3.516 kg de productos sólidos moderadamente peligrosos frente a más de 354.000 litros de productos clasificados como de bajo riesgo toxicológico. En Colombia, el 96% del volumen aplicado corresponde a productos poco o ligeramente peligrosos, y se ha logrado una reducción del 16.2% en el uso total de pesticidas durante 2024. En Uruguay, el volumen de productos poco peligrosos supera en más de cuatro veces a los moderadamente peligrosos.
El enfoque técnico, basado en validación de datos, monitoreo sistemático, y uso eficiente de bioproductos, ha permitido a Camposol avanzar hacia un sistema fitosanitario sostenible, reduciendo residuos químicos, mejorando la seguridad alimentaria y manteniendo la eficacia en el control de plagas en escenarios agrícolas diversos.


