Las enfermedades que afectan a los cultivos tienen con más de un dolor de cabeza a los agricultores, independiente del cultivo que se trate. En el último tiempo, se ha comprobado que estas son más agresivas, deprimen la productividad del sector y generan una degradación en los suelos.
Biocultivos es una empresa que nace para dar respuesta a esta problemática. Se inició como un proyecto de investigación, que más adelante se convirtió en empresa, con el objetivo de investigar e innovar, buscando reestablecer el equilibrio biológico que se ha perdido por el uso de químicos en la industria agrícola.
Biocultivos inició su andadura como una ‘spin-off’ de ciencia y tecnología aplicada al sector agropecuario, dedicada a restablecer el equilibrio biológico que hemos roto debido a las malas prácticas agrícolas y al abuso de los químicos. “Desde Biocultivos, tenemos claro que no se trata de no usar químicos, sabemos que son necesarios; lo que debemos evitar es el abuso de su uso, ya que su exceso ha degradado suelos, dañando la flora del suelo y la biota, rompiendo así el equilibrio biológico”, explica Gonzalo Sarmiento, productor de arroz y fundador de Biocultivos.

Gonzalo Sarmiento, productor de arroz y fundador de Biocultivos
Hoy, el trabajo de Biocultivos consiste es encontrar los microorganismos apropiados para restablecer el equilibrio biológico, recuperar los suelos y regresar a la esencia de la vida que existía en los años sesenta del siglo pasado, cuando comenzó la ‘revolución verde’, es decir, la introducción de los químicos en la agricultura.
“Cuando llegó la ‘revolución verde’, yo era muy niño, y recuerdo que en alguna oportunidad escuché una conversación de mis padres y mis abuelos que decían que la agricultura se iba acabar, que acabaríamos con la tierra, y todo por culpa de los químicos. Eso me dejó muy impactado”, relata Sarmiento.
Cuando comenzó a sembrar arroz, entre los años setenta y ochenta, Sarmiento cuenta que usaba tres o cuatro bultos de fertilizantes. Pero llegó un momento en que llegó a usar veinte, y no realizaba aplicaciones de fungicidas. “Sin embargo, con el tiempo llegué a hacer dos, tres y hasta cuatro aplicaciones en algunas épocas de alta incidencia de enfermedades”, subraya un agricultor que no se declara enemigo de los químicos. “Estoy totalmente convencido que sin químicos no se puede hacer agricultura. Pero, pasamos del uso al abuso”, advierte.
Por eso, hace algunos años, con un grupo de agricultores observaron que los suelos se estaban degradando. “Nos dimos cuenta que necesitábamos cada vez más fertilizantes. Cada 10 años, estábamos doblando el consumo de esto químicos, lo que generaba daños al medio ambiente y al bolsillo, ya que los precios de estos insumos crecían tres veces por encima de la inflación. Por eso, decidimos buscar nuevas alternativas, buscar países que tuvieran el conocimiento en el manejo de biológicos y esos fueron los cubanos”, explica sobre unos expertos que habían logrado desarrollar una tecnología biológica que les permitió, en los años 91 y 92, hacer agricultura sin químicos.
“Si bien la productividad bajó al 40%, no dejaron que su pueblo muriera de hambre. Más adelante comenzaron a combinar el uso de biológicos y químicos, lo que es normal, y que es justamente lo que nosotros pretendemos hacer con estas tecnologías, que es racionalizar el uso de químicos”.

Trichoderma viride.
-¿En qué momento empiezan ustedes a desarrollar productos biológicos?
-En Biocultivos, nos dedicamos a dos temas puntuales: la biofertilización y el control fitosanitario biológico, porque cualquier semilla que se haya desarrollado, sea arroz, maíz o algodón, tiene un trabajo genético importante que lleva años. Por ejemplo, la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) realiza trabajos genéticos para el mejoramiento de semillas, lo cual toma diez años para lograr desarrollar una semilla con un gran potencial genético. Sin embargo, si a ese potencial genético no se le da un buen balance nutricional y un adecuado manejo fitosanitario, no expresará su máximo potencial. ¿Y qué es un buen balance nutricional? Es el uso combinado de lo químico, lo orgánico y lo biológico. En la agricultura actual, lo que se hace es esperar a que la planta muestre signos de la enfermedad para luego intervenir con químicos que, sin duda, son muy eficientes. Sin embargo, lo negativo de este proceso es que primero debemos esperar a que se presente la enfermedad, lo que ya ha generado un daño en la planta.

Equipo de Biocultivos
-¿Específicamente qué productos desarrollaron?
-Desarrollamos unos hongos solubilizadores de fósforo y unas bacterias fijadoras de nitrógeno. Esos biofertilizantes son un complemento esencial para que, el nitrógeno, el fósforo y el potasio actúen bien en la planta. Por ejemplo, ahora, ya no estoy usando veinte bultos para fertilizar mis cultivos, sino que empleo diez o doce. En el tema de los biocontroladores, desarrollamos unos hongos controladores de patógenos, unos biofungicidas a base de Trichoderma y un bactericida que controla el tema de bacterias y lo desarrollamos por el problema de la Burkholderia, una bacteria responsable de la enfermedad conocida como el añublo bacterial del arroz que afecta la panícula y que puede generar pérdidas de hasta el 50% en la productividad. Además, contamos con unos hongos descomponedores de residuos de cosecha. Esto se da porque, el arroz deja más o menos unas seis toneladas de residuos de cosecha y lo que hacíamos los arroceros era quemar esos residuos y con eso dañábamos la capa de ozono y acabábamos con la microbiología del suelo. Por eso, reemplazamos esa práctica y lo que hacemos es dejar esos residuos ahí y les aplicamos hongos que son descomponedores de lignina y de celulosa. Cuando eso pasa, se vuelve un compost que reincorpora los nutrientes al suelo.
-¿Cómo es el proceso de desarrollo de cada uno?
-Todo empieza con la búsqueda de la cepa apropiada. Desde que aislamos la cepa hasta convertirla en un producto comercial, pueden pasar alrededor de sieta años y, al menos uno o dos años más estabilizando el producto, para asegurar que tenga viabilidad a lo largo del tiempo y que los microorganismos no mueran en el empaque. Es un tema de investigación constante. Actualmente, en Biocultivos contamos con tres biofertilizantes y dos biocontroladores: uno para el control de hongos patógenos y otro para el control de bacterias patógenas en los cultivos.
-¿Qué tanto se ha masificado el uso de biológicos en el sector arrocero y en general en el sector agrícola colombiano?
-En el sector arrocero estamos entre un 10% o 12%, más o menos de aplicaciones con biológicos. Hay mucha posibilidad de crecimiento en ese sector y creo que en los próximos diez años eso va a tener un desarrollo grande. Nosotros hemos hecho todo el camino hasta llegar a crear un gremio como Asobiocol que hoy tiene más de 15 empresas asociadas, empresas totalmente legales con producciones de calidad. Hoy, los productores están entendiendo que esta tecnología es viable y necesaria, además, el consumidor final también está exigiendo un agro más sostenible.

Pleurotus ostreatus.


