Argentina dio un salto cualitativo en su estrategia de internacionalización de bioinsumos al completar una misión técnica en Italia y Bélgica que reunió, por primera vez en un mismo espacio, a funcionarios de organismos de sanidad, de política agropecuaria y de economía con los principales actores regulatorios del bloque europeo.
La iniciativa, desarrollada en el marco del programa AL-INVEST Verde y de la Organización Internacional Ítalo-Latinoamericana (IILA), con el acompañamiento de CREA, buscó generar las condiciones necesarias para que los biofertilizantes de origen argentino puedan ingresar al exigente mercado de la Unión Europea.
La delegación integrada por técnicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, del Ministerio de Economía y de cámaras empresarias del sector de fitosanitarios y bioinsumos inició sus actividades en Roma. Allí mantuvieron reuniones en la Embajada Argentina y en el Ministerio de Agricultura italiano, donde se analizaron en profundidad los sistemas de producción, certificación y registro vigentes en Europa, y se exploraron vías concretas para ampliar la presencia de estos productos en el mercado comunitario. El intercambio incluyó también un taller técnico destinado a contrastar experiencias regulatorias entre especialistas de ambas regiones.
CONVERSACIONES CON REFERENTES EUROPEOS
Asimismo, la delegación argentina mantuvo conversaciones con referentes de EuropaBio, CropLife Europe y distintas direcciones generales de la Comisión Europea. Estos encuentros permitieron mapear con precisión los requisitos técnicos y regulatorios que Argentina deberá cumplir para lograr una apertura efectiva del mercado comunitario a sus biofertilizantes. La participación directa de entes regulatorios europeos en el diálogo es considerada por los propios integrantes de la comitiva como un hito relevante: no se trató de una visita exploratoria, sino de una negociación técnica de fondo.
El balance de la misión fue calificado como positivo por los participantes, quienes destacaron que se establecieron compromisos concretos para continuar trabajando en la armonización de criterios y la simplificación de los procesos de registro.
Para el sector de los bioinsumos latinoamericano, la iniciativa argentina tiene un valor que trasciende sus fronteras: sienta un precedente sobre cómo articular esfuerzos público-privados para escalar productos biológicos hacia mercados de alta exigencia regulatoria, en un contexto global donde la demanda de soluciones agrícolas sostenibles no deja de crecer y Europa se posiciona como el mercado de mayor valor y mayor complejidad para su ingreso.


