El mandacaru (Cereus jamacaru) no es un cactus cualquiera. Además de ser una especie emblemática de la Caatinga, el bioma semiárido que cubre unos 850.000 km² de Brasil, recientemente captó protagonismo a partir de la bacteria Bacillus (Priestia) aryabhattai, esencial para el desarrollo de Auras, un nuevo bioinsumo, que tiene como objetivo prioritario mitigar el estrés hídrico en los cultivos.
En concreto, se trata de un bioestimulante microbiano formulado a partir del aislado CMAA 1363, una cepa de la bacteria Bacillus (Priestia) aryabhattai obtenida de la rizosfera del mandacaru. De acuerdo con Embrapa, Auras es el primer producto comercial en el mundo diseñado específicamente para reducir los efectos del estrés hídrico y térmico en las plantas, y actualmente no tiene competidores registrados ante el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (Mapa).

El mandacaru (Cereus jamacaru), cactus característico de la Caatinga brasileña, fue el punto de partida para aislar la bacteria utilizada en el desarrollo de Auras.
10 AÑOS DE TRABAJO
Este producto es fruto del trabajo durante más de diez años de investigación de los científicos de Embrapa Meio Ambiente, en sociedad con la empresa NOOA Ciência e Tecnologia Agrícola, encargada de la producción y distribución exclusiva del bioinsumo.
La bioprospección se inició en 2009, cuando el equipo de investigadores identificó que el microbioma de la rizosfera de plantas de la Caatinga variaba entre la estación lluviosa y la seca. Las bacterias aisladas durante el período de sequía fueron seleccionadas por su tolerancia hídrica, dando origen, años más tarde, al bioinsumo.
“Esos microorganismos son capaces de hidratar las raíces y actúan sobre la fisiología de las plantas, haciendo que respondan mejor a la escasez de agua”, explicó el investigador Itamar Soares de Melo, líder del proyecto en Embrapa.
De acuerdo con la compañía socia NOOA, el efecto de Auras sobre el cultivo se explica por cuatro mecanismos combinados: mayor desarrollo radicular, producción de sustancias que protegen e hidratan el sistema de raíces, retención de agua en la planta y síntesis de enzimas antioxidantes. En conjunto, estos mecanismos preparan a los cultivos para enfrentar condiciones climáticas adversas con mayor resiliencia y permiten una mejor expresión del potencial productivo cuando se restablecen las condiciones ideales de cultivo.
YA SE USA EN MAÍZ
El bioinsumo ya se utiliza comercialmente en maíz y se encuentra en fase de validación en soja y frijol, con evaluaciones de campo que —según la empresa— muestran que los cultivos tratados manifiestan los efectos de una sequía días más tarde que los no tratados, lo que se traduce en mayor estabilidad productiva frente a episodios de sequía prolongados.
La presencia de Auras en Hortitec 2026 se da en un contexto de expansión sostenida del mercado de bioinsumos en Brasil, que según Embrapa ya se ubica entre los mayores del mundo, con tasas de crecimiento anual estimadas entre 15% y 20% y proyecciones que superarían los R$ 9.000 millones en los próximos años. Junto con el biológico contra el estrés hídrico, Embrapa aprovechó la feria para promover los hubs de Ater+Digital y su oferta de capacitación ‘on line’, en línea con la estrategia de la institución de combinar innovación biológica con herramientas digitales de transferencia tecnológica al productor.


