Desde Valdivia, en el sur de Chile, la empresa de base científico-tecnológica Infood Protein and Biotechnology SpA desarrolló HERMIA, un bioestimulante líquido obtenido mediante un proceso biológico que utiliza la mosca soldado negro (Hermetia illucens) para transformar subproductos orgánicos en compuestos de interés agrícola. A diferencia de un fertilizante, que entrega nutrientes al cultivo, HERMIA busca proporcionar señales naturales que la planta reconoce y usa para activar sus propios procesos de crecimiento, adaptación y defensa.
La composición del producto se analiza lote a lote mediante técnicas avanzadas de laboratorio, lo que ha permitido identificar cerca de 149 compuestos —entre ellos aminoácidos, ácidos grasos, ácidos orgánicos y azúcares—, además de quitina y sus derivados provenientes de la crianza del insecto. Estas moléculas pueden ser reconocidas por la planta como señales del entorno, activando un proceso conocido como priming fisiológico: una suerte de preparación anticipada frente a situaciones de estrés que, según la empresa, también favorecería un mejor aprovechamiento del agua y los nutrientes disponibles en la rizósfera.
La tecnología ha sido evaluada en laboratorio y en campo. En ensayos hidropónicos de la Universidad Santo Tomás, HERMIA combinado con solución nutritiva igualó o superó la biomasa de brócoli y elevó la conductancia estomática. En bulbos ornamentales, un ensayo con la empresa Blume in a Pot —108 unidades experimentales— registró mayor densidad radicular en jacinto, tulipán y narciso, sin fitotoxicidad. En tulipán, ensayos junto a Araucanía Flowers mostraron incrementos de hasta 30% en longitud radicular al décimo día, en cuatro de cinco variedades evaluadas.
La empresa mantiene líneas de I+D con la Universidad Austral de Chile, con apoyo de Corfo Fomento Los Ríos, y fue seleccionada para la fase de aceleración del programa Business Factory Food de Galicia, España, además de una gira comercial a Colombia patrocinada por ProChile a fines de septiembre.


