Hace una década, hablar de bioinsumos en los campos de la costa de Perú era hablar de algo experimental, costoso y de resultados inciertos. Sin embargo, hoy en día esa conversación ha cambiado radicalmente. Los productos biológicos —bioestimulantes, agentes de biocontrol, consorcios microbianos, hongos benéficos— conviven con los químicos en los programas de manejo de los principales cultivos de exportación del país, no como una alternativa marginal, sino como un componente estructural.

Biologicals Latam recogió los testimonios de cuatro especialistas que trabajan en primera línea con aguacate, uva de mesa y arándano para saber cómo se está viviendo este proceso desde los campos. El resultado es un cuadro heterogéneo, con avances concretos, obstáculos que persisten y una certeza compartida: los bioinsumos ya ganaron su espacio.
PALTO: DE LA RIZÓSFERA AL CADMIO
Horacio Berrios lleva más de una década asesorando cultivos de aguacate y cítricos en Perú. En ese tiempo ha visto la transformación del sector desde adentro. “Todavía estamos en una etapa de adecuamiento y de establecimiento de este tipo de alternativas. A niveles de precio creo que aún hay margen, y es interesante porque los productores se dan cuenta que se puede gastar lo mismo o incluso menos con alternativas biológicas eficaces”, sostiene.

«Todavía estamos en una etapa de adecuamiento y de establecimiento de este tipo de alternativas. A niveles de precio creo que aún hay margen, y es interesante porque los productores se dan cuenta que se puede gastar lo mismo o incluso menos con alternativas biológicas eficaces”. Horacio Berrios
El asesor comenzó incorporando consorcios microbianos aplicados vía riego para colonizar la rizósfera y mejorar procesos como la solubilización de fósforo en paltos y de hierro en cítricos. Los resultados en dinámica radicular, dice, “han sido impresionantes”. Pero el uso de bioinsumos en sus programas fue expandiéndose hacia territorios inesperados: en zonas del sur de Perú como Nasca e Ica, donde la contaminación por cadmio en los suelos es una preocupación real, comenzó a trabajar con microorganismos que acumulan este metal pesado y reducen su disponibilidad para la planta, junto con micorrizas que también contribuyen a mitigar su absorción radicular.
Hoy, Berrios también aplica Trichoderma y Bacillus para el sellado de heridas de poda, una aplicación que considera “espectacular” en términos de eficacia y costo, reemplazando pastas cicatrizantes y antifúngicos tradicionales.
“Creo que se pueden integrar las herramientas. Lo biológico y lo químico no son excluyentes; depende del objetivo y del momento del ciclo”, sugiere.
UVA DE MESA: EL ESTÁNDAR CERCA DE COSECHA
En uva de mesa, los bioinsumos no son una opción: son el estándar en la recta final antes de la cosecha. Así lo describe Rodrigo Sapiain, asesor internacional que trabaja en campos de Perú, México y Chile. “La clave biológica se activa cuando se acerca la cosecha, después de haber usado productos químicos, para evitar problemas de residuos. Principalmente con insecticidas, pero también fungicidas para hongos como Botrytis, Penicillium y pudrición ácida”, detalla.

«La clave biológica se activa cuando se acerca la cosecha, después de haber usado productos químicos, para evitar problemas de residuos”. Rodrigo Sapian
Sapiain es preciso sobre los límites: “Todavía es muy difícil hacer un programa exclusivamente con biológicos”. En ese contexto, los productos biológicos funcionan como “acompañantes” que mantienen las enfermedades bajo presión controlada. Donde sí ve mayor avance es en el biocontrol de insectos en Perú.
“Para algunas plagas, la herramienta primaria de control ya es un producto biológico. Por ejemplo, ciertas larvas de polilla se controlan con productos en base a virus, ampliamente usados y con un posicionamiento ganado por eficacia real”.
En el uso de bioproductos en suelo, Perú también lleva ventaja sobre Chile, algo que Sapiain atribuye a la mayor presión de enfermedades como el pie negro: “Al buscar soluciones, se llegó a los biológicos”.
MIP: EL EQUILIBRIO ES LA CLAVE
Para José Luis Juárez, asesor fitosanitario especializado en manejo integrado de plagas, los bioinsumos ya son parte constitutiva de cualquier programa sanitario profesional. “Ya no podemos referirnos a un programa netamente convencional, ya que se han adoptado varias herramientas de un manejo orgánico”, afirma.

«Ya no podemos referirnos a un programa netamente convencional, ya que se han adoptado varias herramientas de un manejo orgánico”. José Luis Juárez
En su visión, el principal motor de la adopción no ha sido la convicción ambiental sino la presión comercial: los mercados de destino exigen cada vez menos activos detectables en la fruta, y los manejos biológicos son la palanca que permite cumplir los límites máximos de residuos sin comprometer la protección del cultivo.
Juárez destaca la evolución tecnológica del sector. Donde antes había microorganismos simples, hoy existen consorcios con metabolitos secundarios estabilizados y endosporas de alta eficacia. Un ejemplo concreto: el control de oídio, donde los biológicos han avanzado desde el envero hasta la fase de baya pequeña (8-10 mm), en rotación con fungicidas químicos. En materia de precio, el escenario también cambió: “Los bioinsumos ya están dentro de los rangos de un químico”.
Sin embargo, Juárez es enfático en no idealizar: “El manejo debe ser equilibrado. Las alternativas convencionales siguen siendo necesarias, sobre todo ante plagas con alta dinámica climática o de ciclo biológico corto, como los ácaros”.
Para cochinilla harinosa, describe un programa que combina Azadiractina para ninfas tempranas, Isaria fumosorosea en rotación con el parasitoide Anagyrus sp., y Cryptolaemus sp. como predador en estadios adultos. “Se diseña un plan orientado a los estadios para cortar el ciclo de la plaga”.
ARÁNDANO: BIOINSUMOS CONTRA EL ESTRÉS
El Dr. Carlos Castillo, asesor internacional en arándanos, sitúa los bioinsumos en el centro de la respuesta a uno de los desafíos más persistentes del sector: el estrés fisiológico. “Las plantas están en condiciones de estrés todo el tiempo. La compactación del suelo, la radiación, el Fenómeno El Niño… Eso reduce sus defensas y las hace más susceptibles a enfermedades y plagas. Los bioinsumos deben usarse de forma preventiva para contrarrestar esos efectos; es cuando mejor funcionan”, explica.

«Hemos usado aminoácidos con alto contenido de L-glutamina combinados con Ecklonia para inducir floración en arándanos, con hasta ocho aplicaciones y resultados espectaculares”. Dr. Carlos Castillo
En su enfoque, la salud del suelo es el punto de partida. La inoculación permanente de Bacillus, Trichoderma, micorrizas y levaduras no es un complemento sino la base del programa. “Estas bacterias y hongos, al multiplicarse, limitan el crecimiento de patógenos como Fusarium y Phytophthora. Pero hay que ser constantes: cualquier cambio de pH o de humedad afecta esas poblaciones”, advierte.
A nivel de bioestimulación, trabaja con algas del tipo Ecklonia y Ascophyllum para reducir el estrés radiativo y mejorar floración, cuajado y fructificación. “Hemos usado aminoácidos con alto contenido de L-glutamina combinados con Ecklonia para inducir floración en arándanos, con hasta ocho aplicaciones y resultados espectaculares”.
Su diagnóstico no deja margen para la ambigüedad: “Los bioinsumos ya no son una apuesta, sino una realidad. Sus efectos son el presente y el futuro”.
UN SECTOR EN MADURACIÓN
Los cuatro testimonios dibujan un sector que ha superado la fase experimental pero que todavía no ha alcanzado su techo. Los precios ya no son la barrera que eran; la oferta se ha diversificado; los resultados en campo generan confianza. Pero la capacitación, la adaptación a condiciones locales y la validación técnica rigurosa siguen siendo los pendientes que marcan la diferencia entre los productores que aprovechan todo el potencial de los bioinsumos y los que los usan de forma parcial o intuitiva.
Lo que ya no está en discusión es si los bioinsumos tienen lugar en la agricultura peruana de exportación. La conversación ahora es cómo optimizar ese lugar.


