Molagri, con sede en Toronto, recaudó 5,8 millones de dólares en rondas pre-semilla y semilla para desarrollar ‘biopesticidas de precisión’, dirigidos a insectos plaga específicos y capaces de adaptarse cuando estos generan resistencia. La ronda semilla fue liderada por Convective Capital, con participación de Superorganism, Y Combinator y Julian Capital. El cofundador Zaky Hassan lo explica con una analogía: así como nadie piensa en qué cepa de influenza circula al vacunarse, el agricultor no debería preocuparse por la resistencia.
La plataforma, creada por Hassan y Min Jin, usa partículas similares a virus (VLP) que la plaga ingiere y que reconocen receptores específicos de su intestino. Una vez dentro de las células, entregan instrucciones genéticas (ARNm) para que el propio insecto produzca una toxina que lo mata. Los polinizadores y otros insectos benéficos no tienen ese receptor, por lo que no resultan afectados. La empresa ya determinó por criomicroscopía electrónica la estructura de un receptor de la abeja melífera, clave para diseñar proteínas que se unan a la plaga, pero no a los polinizadores.
CAMBIAR LA PIEZA, NO EL PRODUCTO
En lugar de desarrollar un pesticida nuevo cada vez que surge resistencia, Molagri busca mantener el mismo sistema de entrega e intercambiar los componentes que identifican o eliminan al insecto. El modelo, sin embargo, depende de los reguladores: si cada versión actualizada exige un registro completamente nuevo, gran parte de esa ventaja podría perderse.
Los primeros objetivos son el gusano de la naranja navel, como también plagas que afectan a almendros y pistachos, y la polilla de la manzana. A largo plazo, la empresa ve oportunidades en maíz y canola. La tecnología aún está en etapa temprana: Molagri desarrolla sus primeras partículas para ensayos y todavía debe demostrar su eficacia en campo, sus costos de producción y la estabilidad de la formulación. Entre sus opciones de negocio está licenciar sus primeros productos a empresas consolidadas de protección de cultivos.


