El rápido avance del insecto Thrips parvispinus durante la campaña agrícola 2025/26 ha vuelto a poner el control biológico en el centro de la conversación en el sector del pimiento en España. Frente a este escenario, más de un centenar de técnicos, productores y representantes de la industria se reunieron en la Estación Experimental Las Palmerillas de Cajamar para analizar cómo optimizar el uso de Orius laevigatus, considerado uno de los enemigos naturales más eficaces para el manejo de esta plaga.
La jornada, organizada por la Fundación Grupo Cajamar, IBMA España y Coexphal, tuvo como objetivo revisar las estrategias que permitan llegar mejor preparados al inicio de la campaña 2026/27, poniendo especial atención en las condiciones que favorecen una correcta instalación y desarrollo de este auxiliar en los cultivos de pimiento.
CONTROL BIOLÓGICO FRENTE A THRIPS PARVISPINUS
Los especialistas coincidieron en que la eficacia de Orius laevigatus depende en gran medida del momento de introducción y del manejo agronómico posterior. Factores como las condiciones ambientales, la disponibilidad de alimento, la planificación de las sueltas y la compatibilidad con determinados tratamientos fitosanitarios pueden marcar diferencias importantes en el establecimiento de sus poblaciones.
Según explicó David Meca, investigador de la Estación Experimental Cajamar, la jornada buscó difundir las estrategias contempladas en el protocolo obligatorio publicado por la Junta de Andalucía para enfrentar de manera más eficiente la incidencia de Thrips parvispinus: “Como todos sabemos, durante la campaña 25/26 Thrips parvispinus ha incidido de manera negativa en nuestros cultivos”, señaló Meca, quien destacó que Orius laevigatus constituye uno de los pilares de la Gestión Integrada de Plagas en pimiento.
IMPLEMENTACIÓN Y DESAFÍO
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue que las dificultades observadas en algunos cultivos no estarían relacionadas con la calidad del organismo biológico, sino con las condiciones en las que se introduce y desarrolla en campo.
La vicepresidenta de IBMA España, Magda Galeano, explicó que la buena implantación observada en otras zonas productivas y en cultivos ecológicos demuestra el potencial de esta herramienta cuando se aplican correctamente las recomendaciones técnicas. Entre los aspectos críticos mencionó el respeto de los intervalos recomendados para la introducción de auxiliares y el efecto que determinadas materias activas pueden tener sobre la fecundidad y establecimiento del organismo beneficioso.
En la misma línea, el director de IBMA España, Francesco Riga, insistió en que el éxito del biocontrol depende de la correcta implementación de las buenas prácticas: «Lo que siempre decimos como IBMA es que es importante explicar las buenas prácticas, difundir las buenas prácticas porque el biocontrol sí funciona, pero funciona si viene aplicado correctamente por parte de los agricultores”, afirmó.
INNOVACIÓN Y BARRERAS REGULATORIAS
Adicional al manejo de Orius, la jornada también sirvió para abordar uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector: el acceso a nuevas herramientas biológicas. Según IBMA España, registrar un nuevo producto de biocontrol en España puede requerir alrededor de diez años, un plazo considerablemente superior al observado en países como Brasil o Estados Unidos, donde el proceso suele tomar entre dos y tres años.
Para Francesco Riga, esta situación genera una evidente desventaja competitiva y limita la velocidad con que nuevas soluciones llegan al campo. En ese contexto, valoró los avances asociados al denominado paquete Ómnibus de Simplificación que actualmente se debate en Europa y que busca agilizar la incorporación de herramientas basadas en microorganismos, sustancias naturales y semioquímicos. “El biocontrol sí funciona, pero lo que no funciona es un marco regulatorio capaz de hacer llegar la innovación al campo”, señaló.
Los participantes coincidieron en que el fortalecimiento del control biológico seguirá siendo una de las principales estrategias para enfrentar los desafíos fitosanitarios del cultivo de pimiento. En ese escenario, la correcta implementación de herramientas ya disponibles, junto con una regulación que facilite el acceso a nuevas tecnologías, aparece como uno de los factores clave para sostener la competitividad y sostenibilidad de la producción hortícola española.


