ECONOMÍA CIRCULAR EN LA AGROINDUSTRIA

Residuos de la agroindustria del Maule se transforman en bioinsumos y envases biodegradables

11 de agosto de 2026

Dos proyectos liderados por la Universidad Católica del Maule buscan dar nuevos usos a residuos de la agroindustria regional. Orujo de uva, frass y cáscaras de cítricos son utilizados como materias primas para desarrollar un bioinsumo destinado a suelos vitivinícolas y un envase biodegradable para frutas de exportación.

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Dos proyectos liderados por la Universidad Católica del Maule están buscando nuevos usos para residuos que genera la agroindustria de la región. Orujo de uva, residuos provenientes de la crianza de insectos y cáscaras de cítricos son algunas de las materias primas que están siendo procesadas para desarrollar un bioinsumo destinado a suelos vitivinícolas y un envase biodegradable para frutas de exportación.

Ambas iniciativas son lideradas por la Universidad Católica del Maule (UCM) y cuentan con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), además de la participación de empresas vinculadas a las respectivas cadenas productivas. Los avances de estos dos proyectos fueron revisados durante una jornada técnica, donde se dieron a conocer los trabajos realizados en laboratorio y las etapas que todavía deberán completar antes de avanzar hacia pruebas de mayor escala.

ORUJO DE UVA Y FRASS SE COMBINAN PARA DESARROLLAR UN BIOINSUMO

En el primero de los proyectos, la UCM lidera la investigación, mientras F4F (Food For Future) aporta el frass y Viña Concha y Toro entrega orujo y material vegetal. La viña también participa, a través de su Centro de Investigación e Innovación, en las actividades y análisis asociados a la iniciativa.

El proyecto, denominado “Desarrollo y validación de un nuevo bioinsumo vía biotransformación de orujo y frass para la industria vitivinícola”, busca desarrollar un producto que pueda utilizarse tanto en formato sólido como líquido. Para ello se trabaja con dos residuos de distinto origen: el orujo generado por las viñas y el frass, material orgánico proveniente de la crianza de larvas de mosca soldado negro.

El trabajo considera distintas mezclas y condiciones de biotransformación que permitan estabilizar estas materias primas y mantener características químicas, biológicas y microbiológicas que puedan resultar beneficiosas para el suelo. Sin embargo, antes de llegar a una eventual aplicación comercial, el producto deberá pasar por validaciones en laboratorio, a escala piloto y posteriormente en condiciones de campo, además de análisis de viabilidad técnica, económica, ambiental y comercial.

Rodrigo Morales Vera, director de la iniciativa y académico de la UCM, explica que el punto central está precisamente en ese proceso: “La innovación fundamental radica en el proceso de conversión, para generar las mejores condiciones que permitan estabilizar la microbiología y los macro y micronutrientes de ambos sustratos”.

Desde FIA, su representante regional en el Maule, Robert Giovanetti, destacó la posibilidad de conectar residuos provenientes de actividades diferentes para generar un nuevo producto. “Se valoriza un residuo que viene de las viñas y otro que proviene de larvas, con un beneficio orientado hacia una agroindustria que lo necesita”, señaló.

CÁSCARAS DE CÍTRICOS PARA DESARROLLAR UN ENVASE PARA FRUTA

El segundo proyecto toma otro camino, aunque parte desde la misma idea y propósito de valorizar residuos agroindustriales. En este caso, el desarrollo apunta a uno de los desafíos que enfrenta la fruta de exportación, que llega a ser conservar sus condiciones durante trayectos de larga distancia.

La iniciativa, denominada “Valorización de desechos agroindustriales: obtención de aceites esenciales para el desarrollo de un envase activo biodegradable con propiedades antimicrobianas”, reúne a la UCM, San Jorge Packaging y Agrícola El Origen. El proyecto considera recuperar aceites esenciales a partir de residuos agroindustriales, entre ellos cáscaras de cítricos, además de especies como menta, romero y pino.

A partir de estos materiales, los extractos serán incorporados a matrices elaboradas con ácido poliláctico (PLA) para desarrollar una bolsa biodegradable con propiedades antimicrobianas. La idea es que el material permita controlar microorganismos y evitar contaminación dentro del envase, pero manteniendo condiciones de atmósfera interna y características de intercambio gaseoso similares a las de los materiales utilizados actualmente en la exportación de fruta.

Ahí aparece uno de los principales desafíos del proyecto: comprobar que esas propiedades puedan mantenerse sin alterar las condiciones de la fruta durante el transporte. Para avanzar en esa dirección, el equipo deberá evaluar la actividad antibacteriana de los extractos, formular y probar el material y realizar los correspondientes estudios técnicos, económicos y de factibilidad.

DE LOS RESIDUOS A UNA POSIBLE APLICACIÓN PRODUCTIVA

La jornada técnica permitió observar justamente en qué punto se encuentran ambos desarrollos. En ella participaron Nicolás Pérez, ejecutivo de innovación agraria de FIA, y Robert Giovanetti, representante regional de la institución en el Maule, quienes revisaron junto a los equipos las materias primas utilizadas, los procesos realizados en laboratorio y las etapas que aún deben completar los proyectos.

Para Pérez, transformar un residuo en un nuevo material es solo una parte del desafío. “El uso de residuos para elaborar nuevos productos es una tendencia y una necesidad frente al impacto ambiental de la actividad agrícola. Más que lograr un bioinsumo o una bolsa con propiedades antimicrobianas, el desafío está en que la transformación de estos residuos, hacia materias primas, sea competitivo para la industria; ese es el salto que queremos dar con estos proyectos”, sostuvo.

Esa será precisamente una de las pruebas que corresponderá enfrentar a ambas iniciativas en sus próximas etapas. Tanto el bioinsumo elaborado a partir de orujo y frass como el envase biodegradable deberán avanzar desde los resultados obtenidos en laboratorio hacia condiciones que permitan evaluar su desempeño a una escala más cercana a su eventual utilización productiva.

De esta manera, el desafío no termina en conseguir transformar un residuo agroindustrial en una nueva materia prima o producto, ya que, para que cualquiera de los dos desarrollos pueda avanzar hacia la industria, deberá exitosamente demostrar también que responde a las exigencias técnicas, económicas y comerciales de las cadenas productivas a las que busca incorporarse.

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Biologicals Latam es una revista digital trimestral de Redagrícola que informa de manera especializada sobre la intensa actividad que se está desarrollando en el espacio de los bioinsumos para la producción agrícola. Esta publicación en español e inglés es complemento del Curso Online de Bioestimulantes y Biocontrol y las conferencias que este grupo de medios realiza en torno al tema.