El mercado global de herbicidas enfrenta una encrucijada: mueve cerca de US$40.000 millones al año e incluso se proyecta que alcance que supere los US$50.000 millones hacia 2030, pero esta alza continua se contrasta con una realidad incómoda, ya que los herbicidas basados en química sintética enfrentan una crisis silenciosa de resistencia.
Hay 541 casos únicos de malezas resistentes a herbicidas, distribuidos en 273 especies, que han desarrollado resistencia a 21 de los 31 mecanismos de acción conocidos, en 96 cultivos y 72 países, según la International Herbicide-Resistant Weed Database.
Esta crisis está basada en que desde 1990 la cantidad de herbicida aplicada globalmente ha aumentado más de un 260%, superando los 3 millones de toneladas anuales y, sin embargo, las pérdidas por malezas no han disminuido proporcionalmente.
Es en este escenario donde las alternativas bioherbicidas han visto un crecimiento explosivo, con alzas del doble o triple de velocidad que el mercado de herbicidas convencionales.
Las estimaciones de crecimiento para este sector biológico oscilan entre US$1.600 y US$3.900 millones en el recién pasado 2025, con proyecciones que superan los US$7.800 millones hacia 2030, impulsadas por nuevas regulaciones de la Unión Europea (como “From farm to fork” -”Del campo al tenedor” desde el inglés-), que busca reducir en 50% el uso de pesticidas químicos para esa fecha, además del creciente interés de los consumidores por productos con menor uso de químicos o dirigidos hacia lo orgánico.
Esta revolución, donde están brillando productos en base a mentol, micropéptidos u hongos, están redefiniendo el control de malezas y ya son una realidad asentada en el presente y no el futuro, sobre todo en lugares como África o Latinoamérica, donde superar productos como el glifosato se ha vuelto una necesidad, no solo por regulaciones más estrictas sino también por la resistencia que ha generado además de otros impactos ambientales y de las comunidades.
Pero pese al creciente interés y regulaciones que parecen favorables, el camino no está exento de obstáculos, ya que los bioherbicidas aún enfrentan desafíos para convencer a los productores, ya sea a nivel de costos de producción y de venta, estabilidad en campo de los productos, velocidad de acción y espectro de control. Aún en estas condiciones, la apuesta se mantiene firme, con startups del sector recibiendo fuerte financiamiento y respaldo de décadas de investigación en varios casos, con tal de superar las dudas o barreras que permitan su masificación.
En este artículo, destacamos 10 empresas que representan un abanico de aproximaciones científicas que van desde la química de extractos vegetales hasta la biología sintética, la inteligencia artificial y la edición genética.
1. Harpe Bioherbicide Solutions
Origen: Raleigh, Carolina del Norte, EE.UU.
Tecnología: Herbicidas naturales basados en extractos de menta (mentol)

Fundada en 2020 por Daniel Pepitone y el Dr. Chad Brommer (ex BASF), Harpe apuesta por un mecanismo radicalmente distinto al de los herbicidas convencionales: mientras que la mayoría de las moléculas sintéticas inhiben una enzima específica, el mentol ataca la célula completa: altera la permeabilidad de las membranas celulares, detiene la producción de ATP y provoca la autodestrucción celular.
La empresa tiene en desarrollo 15 formulaciones y 32 premezclas con herbicidas post-patente como glifosato y glufosinato. A dosis bajas, el mentol actúa como potenciador, restaurando la eficacia de herbicidas que ya enfrentan resistencia. Más de 1.000 ensayos de campo han demostrado control superior al 85% contra blackgrass resistente (Alopecurus myosuroides -conocida como cola de zorro de pradera-), así como eficacia contra malezas resistentes a glifosato, dicamba, 2,4-D y ALS.
El principal desafío: el mentol también mata los cultivos. Para resolverlo, Harpe ha firmado licencias de CRISPR-Cas9 con el Broad Institute de MIT/Harvard y Corteva Agriscience, y colabora con Solis Agrosciences para desarrollar cultivos tolerantes al mentol, un modelo similar al sistema Roundup Ready. Su junta directiva incluye a Peter Eckes (ex BASF), Robb Fraley (ex CTO de Monsanto) y Bill Buckner (ex CEO de Bayer CropScience Norteamérica).

2. Micropep Technologies
Origen: Francia / EE UU
Tecnología: Micropeptidos (proteínas cortas de 10-20 aminoácidos)

Micropep representa quizás la frontera más innovadora en bioherbicidas, ya que sus micropeptidos son moléculas cortas que activan microARNs, que silencian genes específicos en las malezas objetivo, lo que permite selectividad y eficacia a dosis entre 10 y 100 veces menores que los herbicidas convencionales. En diciembre de 2022, la empresa firmó un acuerdo exclusivo con FMC Corporation para codesarrollar bioherbicidas contra malezas resistentes en maíz y soja. Utilizan además la plataforma KRISALIX™ que usa IA generativa y datos experimentales de alta calidad para acelerar el descubrimiento de micropeptidos activos, reduciendo significativamente los tiempos de I+D.

3.MOA Technology
Origen: Oxford, Reino Unido
Tecnología: Han descubierto más de 80 nuevos modos de acción

MOA Technology está abordando la problemática de los herbicidas desde la química computacional. Su plataforma GALAXY ha analizado más de 830.000 compuestos e identificado más de 80 nuevos modos de acción herbicida, un hallazgo notable considerando que la industria no había descubierto un nuevo modo de acción en más de tres décadas. Además de moléculas herbicidas directas, MOA ha identificado compuestos amplificadores que potencian herbicidas existentes. Su alianza con Nufarm apunta al codesarrollo de un herbicida preemergente con un mecanismo completamente nuevo, lo que representaría un hito para la industria global.

4. WeedOUT
Origen: Israel
Tecnología: Polen dañado por rayos X (competencia de polen)

WeedOUT propone una estrategia biológica sin precedentes: en lugar de matar las malezas directamente, las esteriliza: utilizan polen dañado por rayos X que compite con el polen natural de las supermalezas, para así producir semillas no viables, reduciendo progresivamente la población en cada generación. El enfoque inicial se centra en Amaranthus palmeri (o yuyo colorado), considerada la maleza más destructiva de Norteamérica, aunque también cuenta con pruebas exitosas contra Waterhemp (Amaranthus tuberculatus). Recibió un financiamiento de US$8,1 millones, reflejando el interés de la agroindustria en soluciones no químicas.

5. ProFarm Group
Origen: Argentina, Subsidiaria de Bioceres Crop Solutions
Tecnología: Thaxtomina A y espliceoestatina C (en desarrollo, no comercializados aún)
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ProFarm, parte del grupo argentino Bioceres Crop Solutions, desarrolla dos candidatos de bioherbicidas basados en metabolitos microbianos. La thaxtomina A, producida por Streptomyces acidiscabies, inhibe la síntesis de celulosa en las células vegetales, un mecanismo diferente al de cualquier herbicida comercial actual. La espliceoestatina C, derivada de Burkholderia rinojensis, representa otra vía biológica novedosa. Ambos productos están en pipeline activo.

6. The Toothpick Project
Origen: Kenia / Montana State University, EE UU.
Tecnología: Kichawi Kill (aprobado en Kenia, marzo 2021)

Desarrollado durante cuatro décadas por el Dr. David Sands de Montana State University, Kichawi Kill es uno de los primeros bioherbicidas comercializados en el mundo. Utiliza cepas de Fusarium oxysporum seleccionadas por sobreproducción de aminoácidos específicos, que matan a Striga hermonthica, una maleza parásita que causa pérdidas de más de US$9.000 millones anuales a los agricultores de subsistencia africanos, con un impacto estimado de más de 50 millones de hectáreas. La aplicación es elegantemente simple: los agricultores recubren sus semillas de maíz con el bioherbicida. El hongo crece con el cultivo, atacando las semillas de Striga (conocida también como ‘maleza bruja’ o ‘witchweed’) al germinar. A diferencia de los herbicidas químicos, el hongo persiste en el suelo, generación tras generación.

7. Kuvu Bio Solutions
Origen: Bozeman, Montana, EE UU.
Tecnología: Plataforma de Fusarium oxysporum con virulencia mejorada

Nacida del éxito del Toothpick Project en África, Kuvu Bio Solutions (kuvu significa hongo en swahili) lleva la tecnología de bioherbicidas fúngicos al mercado estadounidense. Fundada por Claire Sands Baker, la empresa utiliza la misma plataforma de Fusarium oxysporum pero con selección de virulencia específica para las 14 malezas más problemáticas de EE UU. En Montana, Kuvu trabaja con la Montana Organic Association, priorizando las malezas ‘Creeping thistle’ o Canada thistle’ (cardo cundidor en español, Cirsium arvense) y field bindweed (Convolvulus arvensis) como objetivos iniciales. La propuesta de valor es clara: un bioherbicida que reemplaza químicos sintéticos, persiste en el suelo y facilita la transición a agricultura orgánica y regenerativa.
8. MicroMGx
Origen: Bozeman, Montana, EE UU.
Tecnología: MGX 1001 (herbicida natural de origen bacteriano)

MicroMGx integra metabolómica, genómica y bioinformática para identificar compuestos naturales microbianos con actividad herbicida. Su plataforma patentada es 100 veces más eficiente que los métodos tradicionales de descubrimiento de productos naturales. Su producto líder, MGX 1001, fue descubierto a partir de una bacteria que causa pudrición central en cebollas. Lo notable es que parece tener un mecanismo de acción completamente nuevo, algo que la industria de herbicidas no había logrado en más de tres décadas. La empresa ha sido seleccionada para múltiples aceleradoras agtech, incluyendo AgLaunch365 y el Hudson Alpha Agtech Accelerator.

9. Invasive Species Corporation (ISC)
Origen: Delaware, EE UU
Tecnología: Zequanox® (mejillones invasivos), Piscamycin® (peces)

ISC aporta al sector bioherbicida una experiencia única en control biológico de especies invasivas. Su plataforma de descubrimiento, guiada por inteligencia artificial, busca metabolitos microbianos con actividad específica contra malezas invasivas. Si bien sus productos comerciales actuales apuntan a mejillones y peces invasivos, su pipeline de bioherbicidas aprovecha la misma capacidad de screening de alta precisión.
10. Pluton Biosciences
Origen: St. Louis, Missouri, EE UU.
Tecnología: Micromining® (descubrimiento de microbios del suelo)
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Pluton Biosciences utiliza su plataforma Micromining® para explorar la inmensa diversidad microbiana del suelo, en busca de organismos con actividades bioherbicidas, biofungicidas y bioinsecticidas. Su colaboración con el prestigioso Danforth Center, en St. Louis, proporciona acceso a infraestructura de investigación de clase mundial, plataforma que además le ha significado financiamiento por US$25,4 millones. Pluton apuesta por un enfoque sistemático de bioprospección que podría generar múltiples candidatos para el control biológico de malezas en los próximos años.
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