Cuando en mayo de 2006 Jesús Yáñez firmaba el acta constitutiva de GreenCorp®, el concepto de un bactericida, sin contener un antibiótico tradicional era considerado una rareza técnica, mientras que otros lo tildaban de un despropósito. Sin embargo, hoy, dos décadas después, GreenCorp® comercializa más de 80 soluciones biológicas con alcance en 12 países, lidera el desarrollo de paquetes tecnológicos para cultivos estratégicos como café, cítricos, hortalizas y frutales de exportación, y licencia tecnología a jugadores importantes del sector.
Hace veinte años las cifras del mercado eran muy diferentes a lo que representan hoy. Así, mientras en el año 2000, el mercado global de los bioinsumos facturaba apenas US$100 millones, en 2025 llegó a los US$19.000 millones. La expansión será tal que ya para 2030 se proyecta que el negocio mundial rondará los US$35.000 millones.
Así, la historia de esta empresa mexicana, se cruza con la de esa expansión del mercado en América Latina y el resto del planeta.

Jesús Yáñez, fundador de GreenCorp.
Yáñez es ingeniero agrónomo, egresado de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, donde comenzó a trabajar en 1980 como profesor, investigador y extensionista. Posteriormente a sus estudios de posgrado en nutrición y fisiología de cultivos hortícolas en Texas A&M University, llegó a administrar más de 100 proyectos de investigación y entendió tempranamente el valor de ligar la generación de conocimiento con la solución de problemas concretos del sector productivo.

«Esa fue la base de mi formación», sostiene el fundador de GreenCorp®, quien antes de crear esta empresa había participado en el desarrollo de otras doce compañías, entre las que destacaban laboratorios, formuladoras y distribuidoras; que le sirvieron para en 1995 dar un primer paso estratégico: con un concepto orientado a explorar sinergias entre componentes de origen básico, químicos blandos y minerales para la nutrición y protección de cultivos.
«Fue un camino de diez años que me tomó para visualizar algo que, en ese momento, todavía era muy prematuro desde el punto de vista del mercado. En esos años la agricultura se movía hacia un equilibrio y vimos que la oportunidad estaba en generar productos con una base más natural», recuerda Yáñez. Cuando finalmente decidió constituir GreenCorp®, su meta no fue modesta. «El sueño era crear el portafolio más completo de productos biológicos del mundo, capaz de abordar todo tipo de problemas, todo tipo de cultivos y todo tipo de sistemas productivos», continúa.
LABORATORIOS PROPIOS PARA DESARROLLOS PROPIOS
La tarea no era sencilla. En ese entonces no existían insumos, no había proveedores de cepas caracterizadas y el conocimiento técnico sobre extractos y microorganismos estaba disperso en diferentes universidades.
Capacidad de producción
La planta productiva, ubicada en el sureste de Coahuila, incluye tres unidades —extractos vegetales, microbiales y formulación—. Hoy en día tiene una capacidad instalada para 100.000 litros semanales en un solo turno.
Por ello, y desde su origen, la idea original de su fundador era que la empresa contase con sus propios laboratorios.
El primero se llamó CEMAP — Centro de Microbiología Aplicada para la Agricultura— y fue inaugurado en el primer semestre de 2007, con un esquema de apoyo gubernamental para el financiamiento de proyectos.
Así, durante los cinco primeros años la empresa invirtió fuertemente en investigación, desarrollo e innovación, y la salida al mercado fue táctica: registrar los productos como nutrientes orgánicos para demostrar su capacidad biostimulante, mientras que su funcionalidad en laboratorio y campo presentaban actividades y usos más amplios. Y, cuando la entidad regulatoria, hacia comienzos de la década de 2010, abrió finalmente un marco específico para productos biológicos, GreenCorp® ya tenía hecha buena parte de la tarea científica y procedió a su registro como biosoluciones para la protección de plagas y enfermedades de los cultivos.
UN ALTO ESTÁNDAR DE CALIDAD
Desde el principio, la compañía se autoimpuso un estándar exigente. «Para nosotros, el que un producto tuviera una eficacia del 50% era insuficiente. Cada producto lo desarrollamos con una meta mínima de 80% de eficacia para poder ser competitivos, en precio y alto desempeño, comparados con un producto químico sintético», explica Jesús Yáñez.
Para sostener ese objetivo prioritario, contrataron una plantilla inicial de 18 investigadores, firmaron alrededor de 30 convenios de colaboración tecnológica con universidades y centros de investigación en México y España, y articularon una red de tesistas que a la fecha suma unas 70 tesis de licenciatura, maestría y doctorado vinculadas a sus líneas.
De esa forma, cuatro estudiantes de pregrado que empezaron en este ecosistema de la empresa, hoy son doctores encargados de la innovación y desarrollo de productos. «Trabajamos sobre una realidad demoledora», afirma el fundador de GreenCorp®, sobre la biodiversidad que hay en el país. «México tiene el 10% de la biodiversidad mundial y alrededor de 36.000 especies vegetales. La posibilidad de encontrar compuestos bioactivos es, literalmente, exponencial», añade.
3 PILARES, 86 PRODUCTOS, 12 MERCADOS INTERNACIONALES
Esa biodiversidad es el insumo natural de esta empresa nacida al norte de México, que ha estructurado su plataforma tecnológica alrededor de tres pilares fundamentales: conocimiento de productos microbiales, conocimiento de extractos vegetales y conocimiento en fisiología y nutrición vegetal.
Sobre esa base, en lugar de conformar divisiones internas, el empresario optó por crear un grupo con empresas verticales. Fitokímica Industrial de México®, que se especializó en extractos; Biofertilizantes Mexicanos, dirigida a los microbiales; GreenCorp® Biorganiks enfocada en fisiología y nutrición vegetal; Biosignature® asumió el rol de firma de innovación y plataforma tecnológica, y GreenCorp® quedó como la marca articuladora comercial global.
El portafolio actual integra 86 soluciones distribuidas en cuatro categorías: biopesticidas, bioestimulantes, biofertilizantes y biocoadyuvantes; que cubren enfermedades de suelo, enfermedades foliares —causadas por bacterias, hongos, virus, fitoplasmas y nematodos— y protección frente a estrés ambiental: radiación, altas y bajas temperaturas, salinidad.
«Cada producto fue desarrollado por una demanda específica, no al revés», subraya Yáñez. «Nunca dijimos ‘tenemos un producto, ahora veamos cómo lo desarrollamos o colocamos’. Sino que todo lo contrario: partimos de las necesidades reales de los agricultores, y la demanda y oportunidad del mercado, ya sea a nivel global, regional o local, y de ahí partimos para la búsqueda, pruebas y selección de moléculas o insumos diferenciados para las formulaciones.» Dentro del catálogo, cinco productos concentran cerca del 30% de las ventas totales del grupo, todos ellos surgidos durante los primeros años de la compañía.
Esa orientación al problema se apoya en una diferencia operativa que Yáñez reivindica con insistencia: la velocidad. Mientras buena parte de la industria mide en años el desarrollo de un nuevo producto biológico, GreenCorp® se fijó una cuota máxima de tres años, pero hay casos en los que se ha llegado al mercado en uno o dos.

El proceso interno lo estructura en doce pasos, desde la idea y la investigación de componentes hasta los prototipos, las pruebas en laboratorio, invernadero y campo, el registro y la distribución regional.
«Lo que nos sobra es capacidad y lo que nos sobra es velocidad para generar productos. Somos, literalmente, una máquina para hacerlo», afirma el empresario. Esa velocidad se nutre de un segundo pilar filosófico: la compañía no apuesta a moléculas únicas. «Las moléculas simples nos llevan exactamente al mismo camino que nos llevó la química sintética», advierte Yáñez. «Nosotros trabajamos con mezclas de moléculas, sinergias de compuestos y mecanismos de acción, porque eso reduce tremendamente la posibilidad de resistencia cruzada y permite acompañar sistemas integrados para alargar la vida útil de las mejores moléculas químicas».
Con esa lógica acaba de desplegar un producto de amplio espectro contra trips —donde la evolución del complejo, desde Thrips tabaci y Frankliniella occidentalis hasta Scirtothrips dorsalis y Thrips Parvispinus, ha puesto en jaque a muchos cultivos hortofrutícolas del país y la región— y mantiene en su ‘pipeline’ desarrollos para otros problemas como Tuta absoluta en tomate, y productos microbiales fijadores o bloqueadores de absorción de metales pesados como cadmio y plomo que afectan cultivos críticos como cacao, café y espárragos en Perú y otros países.
10% de la biodiversidad mundial y alrededor de 36.000 especies vegetales tiene México.
Un caso emblemático ilustra bien esa lógica de trabajar a pedido del problema. El paquete antiviral, con la línea Virablock® que hoy controla múltiples virosis en solanáceas, cucurbitáceas, papaya, cebollas, lechugas y vid, y la marca Virablock® 3G50 que ganó un Premio Nacional de Tecnología e Innovación en México y cuenta con patentes en México, España y EE UU.
En cítricos, la compañía ha invertido fuertemente desde 2013 en la investigación científica en alianza original con el INIFAP y CIIDIR-IPN de México para el desarrollo de una solución efectiva e innovadora para el control del Huanglongbing (HLB), la gran amenaza en este sector.
La solución se ha logrado y probado en México y Florida en huertos ubicados en la zona cero en donde la enfermedad arrasó con la citricultura de este último, y se encuentra ya en el mercado mexicano y disponible para su prueba y registro en otros países.
Para Fusarium, GreenCorp® administra una colección propia de cepas fitopatógenas de diferentes especies contra las cuales testea sus moléculas. La empresa asegura eficacias superiores al 80% frente al complejo de enfermedades de suelo que incluye Fusarium, Phytophthora y Pythium y explora soluciones para el control de Fusarium Raza 4, una de las amenazas sanitarias más graves para banano a nivel mundial. En Sigatoka, la solución combina bioestimulantes inductores de resistencia con productos botánicos, en un enfoque orientado a reducir las cargas de fungicidas sistémicos y de mancozeb sin sacrificar eficacia. En Chile, a través de alianzas estratégicas, están en proceso de registro productos para el control de Botrytis, Oidium y Drosophila suzukii, esta última también conocida como la ‘mosca de alas manchadas’, que causa daños en cultivos de cerezos y berries.

Jesús Yáñez recibe el premio Nacional de Tecnología e Innovación.
Un hito comercial relevante del grupo, es un paquete: el paquete tecnológico para café, desarrollado con Grupo ECOM, una de las principales comercializadoras del mercado mundial del café que opera en 34 países. El acuerdo se firmaba en 2011 y, desde entonces, GreenCorp® ha desarrollado alrededor de 20 productos entre bioestimulantes, biofertilizantes y biocontrol, atacando las principales enfermedades emergentes del cultivo —roya, broca, antracnosis— y optimizando la productividad de las fincas. «Ha sido una consistencia de resultados en rendimiento y calidad que no nos ha igualado nadie», sostiene Yáñez. A raíz de esa experiencia hoy negocian, además, su entrada al sector cafetero de Vietnam e India.
EL MODELO B2B ESTÁ EN EL CENTRO DE LA ESTRATEGIAS
GreenCorp® no solo vende marca propia, también licencia moléculas, otorga marcas blancas o etiquetas exclusivas a terceros. «Hemos transferido alrededor de 30 desarrollos tecnológicos y productos a empresas globales y nacionales», detalla su fundador. El abanico incluye microbiales, bactericidas, insecticidas, nematicidas, biofertilizantes, fijadores de nitrógeno, solubilizadores de fósforo, movilizadores de potasio y degradadores de materia orgánica. Actualmente el grupo mantiene cinco alianzas B2B activas y está abriendo otras este año.
Esa estrategia de colaboración es también lo que ha permitido al grupo resistir la tentación de vender la compañía. Yáñez reconoce que cerca de diez multinacionales se han acercado con ofertas de compra y que cuatro fondos han querido adquirir el 100% del capital. No aceptó ninguna. «Esas historias las he vivido desde el origen de mi carrera. Hasta hoy hemos preferido permanecer como una empresa independiente y en colaboración estratégica, pero siempre abiertos a grandes negociaciones».
EXPANSIÓN INTERNACIONAL
La expansión internacional fue empujada, en buena medida, por esa misma lógica de independencia. Hoy el 50% de las ventas del grupo corresponden al mercado mexicano, el 30% a exportaciones y el 20% a acuerdos B2B. Dentro del 30% exportador, Europa y el norte de África concentran un poco más de la mitad de ventas al exterior, con España y Grecia como mercados clave y operaciones también en Túnez, Líbano y Turquía. Chile, Perú y Ecuador sumaron en conjunto el 10% del total exportador, en un bloque andino que la compañía quiere reconstruir. En Centroamérica, Costa Rica es hoy el mercado más relevante, seguido por Nicaragua, Guatemala y República Dominicana.

Veinte años de experiencia
GreenCorp® ha construido una plataforma de innovación que integra el portafolio más completo: más de 80 soluciones biológicas y biorracionales, una colección propia de arriba de 2.000 extractos vegetales y más de 2.000 microorganismos. Hoy, más de 100 colaboradores impulsan el desarrollo de nuevas herramientas y 20 productos en pipeline para negociaciones B2B y registro.
En diciembre de 2024 adquirieron el 90% de la empresa importadora española por 16 años, con base en Zaragoza y operaciones en Almería, Murcia, Alicante, Huelva e Islas Canarias. Esta compañía fue rebautizada como GreenCorp® Europe y funcionará como plataforma para EMEA (Europa, Medio Oriente y África).
En paralelo, Yáñez viajaba hacia Florida para avanzar en la apertura del mercado estadounidense, donde ya constituyeron GreenCorp® of America; y el equipo directivo está planificando la entrada a Brasil y Colombia. Además, hay productos en evaluación en India y avanzan las conversaciones con Kenia, Malasia y Medio Oriente; donde ya cuenta con un representante regional. En Ecuador, el grupo controla el 90% de Global Organics LTD, en Costa Rica y Nicaragua opera con filiales directas.
REGISTROS, REGULACIÓN Y PROYECCIÓN EN LOS MERCADOS
La regulación sigue siendo el frente más complejo para la expansión comercial. «Cada país es un mundo distinto», advierte Yáñez. En Guatemala, cuando intentaron registrar productos biológicos, las autoridades respondieron que no tenían personal capacitado para evaluarlos.
La compañía optó por invitar al grupo regulatorio del país a conocimiento y capacitación en sus laboratorios. Tras ello, en seis meses obtuvieron los primeros registros. En Nicaragua, las autoridades sanitarias recibieron una solicitud inédita: un producto inductor de resistencia antiviral, categoría inexistente en cualquier normativa del mundo. Tras validar en campo la eficacia sobre virus del mosaico del tabaco, Nicaragua terminó siendo, literalmente, hasta hoy, el único país donde el producto se registra con esa denominación. Actualmente GreenCorp® tiene 36 registros en ese país.
En Europa, en cambio, el registro de un biopesticida puede tomar entre 7 y 12 años y costar entre 2 y 8 millones de euros por producto: frente a esa barrera, la compañía estableció estrategias trabajando en formulaciones nutritivas y desarrollando innovaciones con uno o dos activos bajo los nuevos marcos que está impulsando organizaciones como la IBMA y desarrollando productos a base de las sustancias básicas listadas por la Unión Europea, que no requieren registro.
El telón de fondo de estos movimientos es un mercado global en plena reconfiguración, con una proyección de ventas para 2030 de sobre US$35.000 millones. Para América Latina, la proyección es optimista, con matices. Yáñez estima una tasa de crecimiento conjunta de 15% a 18% y un punto de quiebre hacia 2035, cuando —pronostica— biológicos y sintéticos se repartirán el mercado en partes iguales. Brasil, con ventas totales de US$1.500 millones (US$60 millones hace solo siete años), es categoría aparte. En el resto de la región, Chile y Perú forman uno de los polos de mayor crecimiento, con flujos cruzados de inversión; Colombia despunta con fuerza; Argentina tiene potencial tecnológico y regulatorio, pero la inestabilidad económica mantiene a muchas compañías en compás de espera. Centroamérica, con demanda creciente de soluciones de cero días a cosecha y proyectos de agricultura regenerativa, podría representar el 15% a 20% del mercado regional. India —hoy con unos 300 millones de dólares, concentrados en Trichodermas y hongos entomopatógenos— China y Asia Pacífico son los próximos frentes de expansión.

Los desafíos, sin embargo, no son menores. GreenCorp® identifica como principal amenaza competitiva la guerra de precios y, sobre todo, las condiciones de financiamiento en mercados como Brasil, donde un distribuidor debe poder ofrecer a los agricultores hasta un año de crédito. En un ecosistema en el que las tasas mexicanas rondan el 14% al 15% anual frente al 6% de España, el costo financiero del peso es una barrera estructural.
15% a 18% es la tasa estimada de crecimiento del mercado en América Latina.
«La parte tecnológica está resuelta para nosotros», sintetiza Yáñez. «El desafío real está en la parte comercial: márgenes, plazos, condiciones de crédito, modelos de distribución que cambian según el país. Y una variable que no es negociable nunca: la eficacia biológica. Sin eficacia no hay negocio», continúa.
Su apuesta estratégica apunta a los cultivos extensivos para bioestimulantes y biofertilizantes —donde hoy comienzan a sustituir entre 30% y 50% de la fertilización química tradicional con ganancias en rendimiento, como lo validaron en caña de azúcar en diferentes ingenios en México— y a los frutales, hortalizas y ornamentales de alto valor para los biopesticidas.
Con más de 100 colaboradores, alrededor del 75% concentrados en México y con un pipeline propio de 20 productos listos para transferencia o registro, GreenCorp® hoy entra en su tercera década apoyándose en lo mismo que construyó desde 2006: una plataforma tecnológica avanzada con un equipo especializado que, según su fundador, «son el principal activo» y, por ahora, la hoja de ruta pasa por seguir ensanchando el ‘footprint’ comercial, con una inversión continua en I+D+i. «Si no hubiéramos hecho esto, no hubiéramos nacido», dice. «Nacer en 2006 y tener que crear todo: conocimiento, insumos, educación del mercado, categoría regulatoria, invertir y tomar riesgos. Hoy la ola está montada y es global. Nosotros queremos seguir siendo parte de quienes la diseñan», finaliza Jesús Yáñez. 🌿


