01/Abr/2022

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Los capullitos o cascarillas del arroz fue uno de los ingredientes utilizados para cambiar las características de un suelo que inhibía el crecimiento adecuado de cerezos.

Cómo los bioinsumos pueden adaptar el pesado suelo del arroz para el frágil cultivo del cerezo

El boom de las exportaciones de cereza a China se ha traducido en el avance de las plantaciones a nuevas zonas productivas. Superficies importantes que antes se dedicaban al cultivo de arroz hoy se colorean con el rojo de este frutal. Sin embargo, ello exige superar condiciones de suelos pesados, de baja permeabilidad, desafío ante el cual el uso de materia orgánica y bioestimulantes ha sido clave. Así lo plantea el asesor Jean Paul Joublan con su experiencia en el Fundo Mantul.

Francisco Fabres

Combinar arroz con cerezas puede ser un menú poco común, pero es la elección que realizaron los responsables del fundo chileno Mantul. Ubicado en la zona central del país, sus 1.200 hectáreas (ha) se han dedicado históricamente a la producción de arroz. No obstante, hace 16 años empezó a dedicar un área a la producción de cerezas de las variedades Stella y Lapins. Buenos resultados iniciales le llevó a aumentar su producción hacia cerezas del tipo Santina, Sweet Heart, Regina, Kordia y Skeena. Su plantación más reciente es de 2020, con la que ya suma 100 hectáreas.  

Se trató de un ejercicio pionero en el país: si bien los campos de cerezas se han expandido con fuerza en esa zona de Chile a medida que se consolida la demanda de China por el fruto, Mantul fue el primero en hacerlo en el tipo de suelo pesado que predomina en los campos arroceros. No obstante, también se encontraron con problemas inéditos: si bien las plantas nuevas de cerezo tuvieron un buen comportamiento inicial, con el correr del tiempo fueron presentando dificultades en áreas importantes. Las raíces comenzaron a sufrir por la acumulación del agua en los suelos gredosos y esto afectó los resultados productivos. 

El problema llevó a que la firma contratara la asesoría técnica del consultor Jean Paul Joublan a inicios de 2021, quien se enfrentó a un difícil escenario frutal: un pequeño calibre de las cerezas, de tan bajo valor comercial que dejó sin cosechar a una buena parte de la producción. “Desde mi punto de vista, hubiera sido preferible tener la mitad de la carga, pero con un tamaño comercial”, señala. 

El motivo el problema estaba en el suelo: una estrata superficial que al secarse impide la infiltración del agua, deshidratando la parte superior del sistema radicular. Más abajo, a los 40-50 centímetros, existe una capa dura, hardpan, que constituye una barrera sobre la cual se acumula un exceso de humedad. Si bien esto es conveniente para el tipo de plantación y riego que tiene el arroz, en los cerezos esto causó que las raíces se sequen por arriba y se pudran por abajo. “Es el peor de los mundos”, afirma el experto.


El agrónomo Sergio Videla y el asesor Jean Paul Jublan llevaron a cabo una estrategia de productos orgánicos para modificar los problemas con el agua que surge en los suelos gredosos.

La estrategia aplicada para enfrentar el desafío ha tenido dos vertientes principales. La primera, ajustar al máximo la precisión del riego por goteo con el fin prioritario de eludir el anegamiento de las raíces de los cerezos. La segunda, el manejo de suelos, para lo cual una medida determinante ha sido la incorporación de materia orgánica y otros bioinsumos, con el fin de enfrentar la gran compactación en los camellones.

Transformando el suelo

A los 30-40 cm, prácticamente no había agua desde primavera, allí se situaba la mayor cantidad de raíces, que se encontraban deshidratadas e incluso muertas, no operativas. Por lo tanto, se decidió focalizar las acciones en ellas.

Lo primero fue enfrentar el problema de las gredas que, al secarse, tienden a hacerse impermeables y la infiltración del agua se ve dificultada. Aprovechando el vínculo con Arrocera Mantul, el fundo empezó a utilizar cascarilla de arroz, que es un desecho de la industria. El insumo se incorpora con una herramienta fabricada artesanalmente a partir de desechos de máquinas viejas: una especie de garra con dos puntas de cincel que penetra unos 20 cm y se pasa para romper la costra en el camellón e ir distribuyendo la cascarilla sobre la hilera de plantación.

“Entre más, mejor”, responde el administrador de Mantul, Sergio Videla, al preguntarle cuánta cascarilla conviene aplicar. Incluso en las plantaciones recientes, que se ubican en un suelo más franco, se ha incorporado esta materia orgánica antes del establecimiento, ya que la capa superficial también allí es arcillosa.

Otro importante instrumento corresponde a la aplicación de carbón orgánico y ácido húmico. Este último, se aplica 40 días antes de los flashes radicales de primavera, luego de la cosecha y antes de dormancia. Pero Joublan recomienda ser cuidadosos al elegir el producto, ya que algunos tienden a tapar goteros por la alta concentración de huminas, cuanto no tienen una formulación adecuada.


Aunque aún no hay cosecha, la mejora de la gestión biológica del suelo ha tenido un impacto notorio en los árboles del campo, lo que permite anticipar un mejor fruto y producción.

El asesor propone utilizar los ácidos húmicos en forma localizada en el bulbo de riego, con el fin de que los pequeños volúmenes que se apliquen no diluyan su efecto en el gran volumen del suelo. Las leonarditas, indica, son una buena opción, que puede aplicarse incluso con yeso, otro insumo orientado a mejorar la estructura edáfica.

A través de estos productos y de la materia orgánica se separa o flocula las arcillas, mejorando su permeabilidad. “Hay muchas prácticas que apuntan a ese fin. ¿Cuál vas a ocupar? Ojalá todas”, dice Joublan. “Estos suelos son fácilmente compactables, de manera que hay que tomar medidas de corto, mediano y largo plazo como las que indicamos anteriormente”.

Los resultados ya empiezan a quedar a la vista. Tras la aplicación de estos insumos biológicos, los árboles se han recuperado de manera notable y las revisiones de los suelos intervenidos muestran que ya no existe un sector seco arriba ni tampoco se aprecia exceso de humedad más abajo. 

Si bien aún no se realiza la primera cosecha desde que se comenzaron a aplicar los tratamientos, las proyecciones son optimistas no solo en cuanto a los kilos por hectárea sino, especialmente, respecto de la calidad y calibre de la fruta.

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Biologicals Latam es un newsletter quincenal de Redagrícola para informar de manera especializada de la intensa actividad que se está llevando a cabo en el espacio de los bioinsumos para la producción agrícola. Esta publicación en español e inglés es complemento de las series de cursos y conferencias que este grupo de medios realiza en torno al tema.