28/Jun/2022

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Entrevista con el doctor Minshad A. Ansari, CEO de Bionema:

“Muchas empresas nuevas se frenan a la hora de sacar sus productos al mercado debido a obstáculos normativos”

El reconocido científico e innovador en serie del sector de la bioprotección describe las novedades más relevantes en este segmento, así como la necesidad de resolver los cuellos de botella normativos que complican la velocidad con que estos salen al mercado.  

Felipe Aldunate M. 

.Dice que las regulaciones están resultando un freno para la innovación biológica y que el próximo paso de este sector debe dejar el campo para acercarse a la salud pública: “los lugares en los que la gente vive, almacena o prepara los alimentos deberían estar libres de sustancias químicas tóxicas que pudieran perjudicarles”. Así lo señala el doctor Minshad Ansari, fundador y presidente ejecutivo de la firma británica Bionema. Nacida al alero de la Universidad de Swansea, la firma se enfocó en la investigación y desarrollo de formulaciones microbiales para la protección de cultivos ante distintos tipos de pestes y plagas.  Varias de ellas han llegado al mercado, e incluso han sido adquiridas por grandes compañías, como Syngenta, consolidando su foco en la innovación en serie. No obstante, Ansari dice que la innovación en esta parea no está avanzando lo suficientemente rápido ante los desafíos que se vienen. La Unión Europea quiere eliminar el uso de 505 plaguicidas de aquí al 2030, los que requieren sustitutos biológicos. “Muchas empresas nuevas se ven frenadas a la hora de sacar sus productos al mercado debido a los obstáculos normativos -tiempo y coste, sobre todo”, dice. “Hemos tenido muchas conversaciones con gente que dice: ‘Oh, sí, tenemos una solución para eso… esta bacteria funciona contra eso… pero no; es demasiado caro pasarla por la normativa, así que no vamos a desarrollarla”.  Por ello, el científico ha promovido el World BioProtection Forum, de manera de fomentar entre los reguladores europeos normativas que favorezcan el desarrollo. Ansari habla de esto, del rol de Inglaterra para la normativa global y de sus iniciativas en América Latina en la siguiente entrevista.

-Partamos con algo general. ¿Cuáles son las tendencias más importantes en el sector de la bioprotección a nivel global?

“Probablemente la tendencia más importante de los últimos años ha sido la inversión en nuevas tecnologías de formulación que están permitiendo una aplicación más fácil de los productos de bioprotección utilizando equipos agrícolas convencionales. Estos permiten una mayor cobertura y persistencia en los cultivos que intentamos proteger. Se trata de tecnologías «físicas», como la microencapsulación, y de tecnologías «químicas», como los adyuvantes biocompatibles. Hay que recordar que hace 5 años era frecuentemente difícil encontrar adyuvantes que no fueran perjudiciales para los microorganismos que se aplicaban.

En Bionema hemos desarrollado tecnologías de formulación innovadoras patentadas que permiten, a nosotros y a nuestros colaboradores, producir biopesticidas de fácil distribución (a temperatura ambiente); de alta eficacia; con un número reducido de tratamientos necesarios (reduciendo los costes); optimizados para los métodos de aplicación disponibles; con potencial para aplicaciones más amplias de biocontrol de enfermedades fúngicas de las plantas. Por ejemplo, nuestra tecnología patentada de formulación de microencapsulación IncapsuleX™ aumenta la eficacia mediante la entrega de bioplaguicidas en una microcápsula a la cutícula del insecto – mejorando la adhesión y aumentando la persistencia en las superficies de las plantas para un mejor control de plagas y enfermedades.”

-Y usted, personalmente, ¿cuál considera que es la corriente de innovación más interesante?

“En particular, creo que es emocionante que estemos viendo más empresas de bioprotección que buscan soluciones que puedan aplicarse en cultivos de gran superficie. La bioprotección siempre se ha visto como una solución para entornos controlados, como los invernaderos, donde la temperatura, la humedad y otras condiciones pueden controlarse para adaptarse al agente biológico en cuestión. Ahora, gracias a los avances en la formulación de estos productos, por fin podemos ofrecer soluciones en entornos no controlados, lo que abre la posibilidad de aplicarlos a los cultivos en tierra firme. Esto permitirá un uso mucho más amplio de los productos de bioprotección, permitiendo llenar los vacíos dejados por un número cada vez mayor de pesticidas químicos prohibidos, y permitiendo un crecimiento significativo en el sector de la bioprotección. La Comisión Europea quiere reducir el uso de plaguicidas químicos en la Unión Europea en un 50% durante la próxima década, en un punto de referencia establecido por la nueva estrategia «De la granja a la mesa» y «Biodiversidad», lo que significa que deben desarrollarse y comercializarse cada vez más nuevos bioprotectores, también conocidos como bioplaguicidas.”

-¿Cree que la normativa está ayudando al desarrollo de la innovación en este sector?

“La normativa ha sido un problema para el sector de la bioprotección desde el principio, porque los reguladores de la época no entendían que se trataba de agentes biológicos, no químicos, y se limitaban a aplicar a estos productos de bioprotección la misma normativa que a los químicos. Ahora parece obvio que regular un producto biológico de la misma manera que se regula un producto químico tóxico diseñado específicamente para matar especies biológicas no es un enfoque sensato, pero cuando estos productos eran novedosos en la década de 1980, los reguladores no lo entendían realmente. Ahora, después de unos 40 años de debate, creo que el mensaje está calando y los reguladores empiezan a entender que no se puede someter a los productos biológicos a las mismas pruebas de regulación que a los productos químicos tóxicos. Hay muchas empresas y organizaciones comerciales que hacen campaña por los cambios en todo el mundo, pero Bionema apoya actualmente la campaña del Foro Mundial de Bioprotección para el cambio en el Reino Unido. El WBF ya está trabajando directamente con los responsables del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (DEFRA) en la revisión de sus reglamentos para los productos de bioprotección después del Brexit, y el DEFRA parece realmente abierto a escuchar las necesidades de la industria.

Tenemos la esperanza -¡y la esperanza de muchos en la industria!- de que si un DEFRA ágil y flexible tras el Brexit puede crear un marco regulatorio que funcione para la industria, a la vez que proporciona un sólido proceso de evaluación de Europea”.

MODELOS DE INNOVACIÓN

-Tal como ha señalado, la Unión Europea va a dejar de usar muchos pesticidas químicos en algunos años. ¿Podrá la innovación en el sector de los biológicos avanzar los suficientemente rápido como para sustituirlos, sin impactar la productividad?

“No, pero la concienciación general sobre los bioplaguicidas es cada vez mayor. La UE va a prohibir 505 plaguicidas para 2030, y puede que siga haciéndolo debido al impacto negativo de los plaguicidas en los seres humanos y el medio ambiente. Pero es un problema que muchas empresas nuevas y PYMES se vean frenadas a la hora de sacar sus productos al mercado debido a los obstáculos normativos -tiempo y coste, sobre todo- y hemos tenido demasiadas discusiones con gente que dice: «Oh, sí, tenemos una solución para eso… esta bacteria funciona contra eso… pero no, es demasiado caro pasarla por la normativa, así que no vamos a desarrollarla».

La innovación puede ser lo suficientemente rápida, pero necesitamos desarrollar un marco normativo que la nutra y anime a las empresas de nueva creación y a las PYMES que dominan el sector de la bioprotección a llevar sus innovaciones a través de ese sistema y llevarlas al mercado. Nuestra mayor esperanza es que el gobierno del Reino Unido muestre por fin al mundo que esto se puede conseguir, y que proporcione un marco sensato cuando actualice la normativa británica a finales de este año”.

-Usted ha mencionado que las soluciones botánicas no deben ser tratadas como otros bioinsumos basados en microbios o bacterias. ¿Puede explicarlo?

“La normativa actual de la UE y el Reino Unido es complicada y no es adecuada para el registro de bioprotectores, pero cuando se revise el marco normativo habrá que diferenciar entre los agentes biológicos puros (microbios y macrobios) y los extractos vegetales naturales (semioquímicos, por ejemplo). Los agentes biológicos deben ser evaluados por los biológicos y deben ser objeto de evaluaciones biológicas, no químicas. Sin embargo, hay que simplificar y agilizar la normativa para todos los agentes de bioprotección, si se quiere que aporten las soluciones que el mundo necesita.

-En el caso de Bionema, ustedes han logrado sacar al mercado varias soluciones biológicas. ¿Cuáles son los factores clave para convertirse en un innovador en serie en este campo?

Nosotros nos hemos especializado en buscar soluciones basadas en agentes de control microbiano para el control de cultivos. Nuestro modelo de negocio consiste en licenciar la tecnología a las multinacionales. Nuestras innovaciones más exitosas hasta la fecha han sido NemaTrident, Nemaspreader y UniSpore®, que fueron adquiridas por Syngenta a principios de este año.

Ver artículo “Syngenta fortalece portafolio de bioprotección tras adquirir dos biopesticidas de la inglesa Bionema”.

La idea original surgió hace mucho tiempo. Antes era un académico que trabajaba en la India, Bélgica y el Reino Unido. Después de 2005, trabajaba en la Universidad de Swansea, en el Reino Unido. Visitaba a cultivadores y agricultores y siempre me preguntaban: «¿Cómo podemos controlar mejor las plagas y enfermedades sin productos químicos? Esto me inspiró y me hizo pensar: «¿Podemos tener algo no tóxico y mejor que los pesticidas químicos que se utilizan? Desarrollé mi pensamiento en torno a la idea, pero no tenía los recursos necesarios para llevarla hasta donde quería.  En 2012 creé Bionema, una empresa derivada de la Universidad de Swansea.  La investigación de Bionema se centraba en el desarrollo y la comercialización de microorganismos naturales para la protección de los cultivos contra plagas y enfermedades, lo que reduciría el uso de pesticidas sintéticos, mejoraría la seguridad alimentaria y aumentaría el rendimiento de los cultivos. La empresa estableció su sede en el Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad de Swansea, en el Reino Unido.

EL OBJETIVO DE LA ESCALA GLOBAL

Originario de la India, los estudios del Dr Ansari comenzaron en Aligarh Muslim University, donde obtuvo su MSc en Nematología Agrícola. Luego se mudó a Bélgica donde obtuvo un nuevo Master of Sciences en la reconocida Universidad de Ghent. En esta misma universidad obtuvo su PhD, en 2004, tras estudiar el control biológico del escarabajo de junio con nematodos y hongos entomopatógenos. Un año después, se mudó a Swansea, donde se sumó al equipo de investigación de esta universidad. Creó Bionema en 2012 al alero de la universidad, firma que tuvo su primer gran hito en 2017, cuando hizo elndescubrimiento que llevó al desarrollo de NemaTrident®, una solución patentada de tres componentes. Luego, en 2018, conceptualizó un sistema de entrega de formulación de microencapsulación en 2018 para los desafíos foliares. Poco después, el Dr. Ansari recaudó 0,70 millones de libras esterlinas de inversión en capital y recibió 1,1 millones de libras esterlinas en subvenciones de Innovate UK y el Gobierno de Gales, que se utilizaron para el desarrollo y la comercialización de UniSpore®G, un bioinsecticida fúngico único para el control de gorgojos en frutos blandos.

La innovación en formulaciones de bioplaguicidas ha sido el objetivo fundamental para Bionema, lo que le ha permitido comercializar múltiples líneas de productos y generar una cartera de productos avanzados y en fase inicial que incluyen nematicidas beneficiosos, bioinsecticidas, tensioactivos compatibles y plataformas de suministro. Bionema también ha desarrollado una sólida cartera de patentes y ha reunido una biblioteca de más de cien microorganismos comercialmente viables para el desarrollo de nuevos soluciones.

-¿Puede una empresa como Bionema que surge de un proyecto universitario ser global o dependerá siempre de grandes actores como Syngenta?

“Por supuesto que sí puede. Incluso las empresas que hoy consideramos gigantes tuvieron que empezar en algún sitio. Si nos fijamos en Koppert, que empezó en los Países Bajos, la empresa ha crecido hasta convertirse en una multinacional con una facturación anual de más de 200 millones de euros y 1.200 empleados en 26 países, incluyendo mercados como China, Brasil, Estados Unidos y Rusia: se puede hacer, si se cuenta con la financiación y los recursos adecuados. Sin embargo, en la actual coyuntura económica y empresarial, creo que lo más probable es que las pequeñas empresas como Bionema crezcan hasta alcanzar un estatus global a través de fusiones y adquisiciones – ¡es difícil en el mundo moderno crecer orgánicamente con la suficiente rapidez para competir con los gigantes que hay ahí fuera! Mientras tanto, estamos encantados de seguir colaborando con empresas como Syngenta, y creemos que la colaboración entre pequeñas y grandes empresas puede permitir que ambas aporten sus puntos fuertes a unas relaciones de trabajo productivas que hagan avanzar el sector de la bioprotección y proporcionen al mundo más y mejores BioSoluciones, más rápidamente.”

-¿Cuál es su próximo objetivo de desarrollo?

“Nuestro próximo objetivo es el área de la salud pública. Creemos que se trata de un área fundamental que necesita bioprotección: los lugares en los que la gente vive, almacena o prepara los alimentos deberían estar libres de sustancias químicas tóxicas que pudieran perjudicarles. Se trata de un mercado obvio para la bioprotección, pero no parece ser uno al que mucha gente preste atención todavía. Ahora mismo estamos trabajando en el control de los mosquitos, tanto en su fase larvaria como en la adulta, y hemos hecho algunos progresos interesantes. En lugar de fumigar con productos químicos tóxicos, creemos que es mejor gestionar los vectores humanos como los mosquitos mediante enfoques de GIP que podrían recurrir a elementos como la gestión de la tierra y el agua, los semioquímicos y los agentes microbianos.”

-Hablando de mosquitos, ¿ha estado en América Latina? ¿Ha hecho trabajos en esta región?

“Sí, en 2020 firmamos un acuerdo con Scientia Colombia para colaborar en la puesta a disposición de controles biológicos más sostenibles desde el punto de vista medioambiental en la lucha contra plagas y enfermedades en países menos desarrollados.

La nueva línea de soluciones microbianas de Bionema para la gestión de vectores es ecológica, y permite reducir significativamente el uso de pesticidas químicos en la salud pública. Usamos enfoques naturales para ayudar a mantener todo tipo de entornos libres de plagas portadoras de enfermedades, como mosquitos, moscas de la arena, mosquitos que pican, moscas negras y otros insectos. Nuestro equipo de expertos emplea métodos naturales para controlar los mosquitos y otros insectos que pican, como la gestión ecológica, las trampas de control, las feromonas y los bioprotectores bacterianos y fúngicos, siempre con un enfoque adaptado al entorno en cuestión. Hay una serie de experimentos en marcha en Bangladesh, India, Brasil y África”.

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Para solicitar más información o enviar comunicados sobre biológicos, escríbanos a contact@biologicalslatam.com.   

Biologicals Latam es un newsletter quincenal de Redagrícola para informar de manera especializada de la intensa actividad que se está llevando a cabo en el espacio de los bioinsumos para la producción agrícola. Esta publicación en español e inglés es complemento de las series de cursos y conferencias que este grupo de medios realiza en torno al tema.