09/Ago/2022

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Tras el ‘boom’ hoy es un sector maduro

El mercado de bioinsumos en Chile busca saltar a nuevas etapas de innovación y desarrollo

En uno de los más sofisticados mercados latinoamericanos de biológicos para el campo, sus actores buscan dejar atrás la primera generación de formulaciones, creadas para reemplazar a los químicos tradicionales. Ahora apuntan a nuevos usos y objetivos, y transformarse en jugadores internacionales.

Felipe Aldunate M.

 “Es un microcosmos que se creó hace 4.000 millones de año y que apenas conocemos”. Así describe Paulo Escobar lo que considera la próxima frontera de los bioinsumos en Chile: el suelo. “Hoy apenas conocemos el 1% de lo que sucede al interior del suelo, pese a que es clave para la vida de la planta”. Como fundador y presidente de BioNativa, una de las primeras empresas de bioinsumos de Chile con 20 años de existencia, Escobar dice que los productos de origen biológicos protección y estimulación el crecimiento vegetal han tenido un avance relevante en el país. Pero para seguir expandiéndose en el futuro, cree que hay que cambiar el punto de vista. “El crecimiento futuro de este segmento no vendrá de mirar tanto la planta, sino que de descubrir lo que sucede bajo de ella”, dice. “Hay que trabajar más con el suelo”.  

Escobar no es el único en Chile que está pensando en las nuevas áreas para el desarrollo de bioinsumos en Chile. El pequeño país sudamericano ha desarrollado una industria exportadora de fruta de clase mundial y que se ha convertido en un campo de pruebas eficientes para ensayos y validaciones de productos biológicos en los cultivos.

Protagonistas de esta industria coinciden en señalar que las categorías básicas de bioinsumos ya están muy cerca de su potencial y, por tanto, los esfuerzos de la industria apuntan a nuevas formulaciones. 

El crecimiento futuro de los bioinsumos no vendrá de mirar tanto la planta, sino que de descubrir lo que sucede bajo de ella

Paulo Escobar, fundador y presidente de BioNativa.

“En Chile, los biológicos que hoy existen como alternativas a los productos químicos son productos que han ido madurando y que ya se ha posicionado muy cerca de su potencial. Es lo que ya ha pasado como con el tema de los Trichoderma, los Bacillus subtilis, y otros”, dice Gonzalo Lagos, CEO de la firma de bioinsumos AgroAdvance. “El mercado local de los biológicos va a empezar a crecer en base a nuevas soluciones que apunten a nuevos usos que los químicos tradicionales no abordaban”.

Da como ejemplo el caso de los bacteriófagos, para Xanthomonas en nogales o Pseudomonas en cerezos, una función que cumplen productos biológicos y que no tienen contraparte en los químicos. “Los biológicos van a ir creciendo porque le van a pegar a otros problemas, son soluciones distintas a las que ya existen”, dice Lagos.

El mercado chileno ya tiene mucho de la sal y el azúcar y necesita productos nuevos

Romina Almasia, de Ferpac y Red Chilena de Bioinsumos.

“El mercado chileno ya tiene mucho de la sal y el azúcar y necesita productos nuevos”, dice Romina Almasia, quien dirige la investigación y desarrollo para la firma Fertilizantes del Pacífico (Ferpac). Es, además, directora de la Red Chilena de Bioinsumos, una asociación de empresas y profesionales del área. “Ya hay mucho Trichoderma y Bacillus. Si bien hay que tenerlos, la idea es tener nuevos principios activos y en eso estamos trabajando”. 

LA MADUREZ TRAS EL ‘BOOM’

La búsqueda de nuevas soluciones se hace necesaria a medida que la curva de crecimiento del mercado se aplana y los volúmenes absolutos dejan en evidencia lo pequeño que es. Si bien no hay estadísticas oficiales, Escobar dice que los bionsumos en Chile suman unos US$40 millones en ventas anuales, solo considerando microorganismos y extractos vegetales, con un ritmo de crecimiento en torno a 12%-14%, algo por debajo del promedio del 14-16% que muestra el sector a nivel mundial. 

No obstante, la cifra general del mercado no genera consenso. El emprendedor Freddy Boehmwald, un reconocido biólogo que está lanzando una firma propia de bioinsumos, dice que el mercado local suma unos US$ 150 millones, si se consideran todos sus segmentos, citando un reporte del Centro de Investigación y Desarrollo Agrícola (CER Rosario).  Refiriéndose el mismo reporte, Boehmwald señala que se llegará a US$ 300 millones en 2025.

“No conozco una cifra general del mercado, pero nosotros venimos creciendo hace bastantes años y si bien la curva se ha ido desacelerando, esto es porque el volumen se ha ido haciendo más interesante”, dice Alfonso Besa, gerente de marketing de Martínez y Valdivieso (M&V), una de las principales distribuidoras de productos biológicos de Chile y con presencia también en Perú. “Ya no veremos los grandes saltos porcentuales que veíamos hace 15 o 20 años, al principio, cuando se introducían los primeros Trichoderma, los primeros B. subtilis”.

“Si bien la curva se ha ido desacelerando, esto es porque el volumen se ha ido haciendo más interesante”

Alfonso Besa, gerente de marketing de Martínez y Valdivieso.

Besa señala que hoy todos los actores en la industria de los bioinsumos agrícolas ya tienen su línea de biológico, combinando oferta de producción local e importados. 

“En Chile, hay productos biológicos que son tan aceptados, que ya ni siquiera se consideran biológicos, pues parecen más tradicionales”, dice Eduardo Donoso, quien co-fundó BioNativa. “Nadie se cuestiona que se usen soluciones de alga en los campos y no un aminoácido de fotosíntesis; lo mismo pasa con ácido húmico”.

Besa, de M&V señala que hay categorías que se ha ido copando con bioinsumos, como es el caso de los biocontroladores para la Botrytis cinerea, el hongo patógeno y que es especialmente fuerte en las vides. “En Chile, la enfermedad número uno es la Bortrytis”, dice. “Es especialmente fuerte en uva de mesa, pero que también se está pegando en la cereza. Hay varias soluciones basadas en hongos, como Trichoderma, o con bacterias, como B. subtilis, o con extractos, que compiten por ganar espacio en ese uso; hay mucho producto posicionándose ahí y en franco reemplazo de productos sintéticos, con igual o mayor efectividad”.

Este es un aspecto clave, dicen los actores de la industria. Si bien las grandes cadenas de supermercados internacionales exigen reducir la traza química de las frutas que compran, lo que incentiva a los productores a usar más productos biológicos, su crecimiento en Chile no habría sido posible si no hubiese un desempeño equivalente al químico tradicional.  

“El comprador de insumos es muy sofisticado y pide resultados: muchos de quienes nos dedicamos a este rubro hemos tenido que demostrar que la efectividad de nuestros productos es igual o superior a la opción química tradicional”, dice Escobar. “Han sido los buenos resultados los que han impulsado este segmento”.

Señala que de hecho en su paleta hay productos que han superado el desempeño de productos químicos tradicionales. Es el caso, señala, de Nacillus, un bactericida biológico, compuesto por cepas nativas de los biocontroladores Bacillus spp. y Brevibacillus brevis, con acción sobre bacterias fitopatogénicas. También es el caso de Mamull, un fungicida biológico que se aplica sobre los cortes de la poda, y cuyos hongos colonizadores de heridas evitan la acción de hongos fitopatógenos. Con aplicación aérea, esta es una función que los químicos tradicionales no tienen cómo abordar a menos que se “pintara” a mano cada corte de poda realizado en cada planta. 

Besa, de M&V, agrega que hay también crecimiento en el control de Pseudomonas, bacterias que causan un cáncer en el cerezo y de otras soluciones novedosas, como Gluben, un bioestimulante basado en bacterias y que fijan nitrógeno en la hoja. “Aplicas la bacteria y esta hace simbiosis en la hoja misma; le entrega nitrógeno atmosférico a la planta y esta, a su vez, le entrega azúcar”. 

EMPRESAS DE EXPORTACIÓN

El desarrollo de los bioinsumos en Chile ha ido acompañado del crecimiento de una serie de empresas que ha logrado conectar la industria genética con las necesidades del campo. Se trata de un desafío no menor. Donoso, de BioNativa señala un problema común en las empresas de bioinsumos que han surgido tiene una carga excesivamente biológica y poco agronómica. Esto hace que muchas formulaciones que funcionan bien en el laboratorio, no soporta tiempos de almacenaje extendido, el transporte y la logística necesaria hasta que el producto llega al tractor. 

En contraste, Freddy Boehmwald señala que hay otro grupo de compañías que tienen un corte demasiado agronómico, y dejan de lado el proceso industrial biogenético que permite industrializar, escalar y comercializar el producto. 

No obstante, con años de buenos resultados, las empresas de bioinsumos han ganado confianza entre los productores, porque han superado exigencias críticas para estas soluciones, como son su período de vigencia.  “La vida en el anaquel no puede ser de 30 días; eso no calza con los largos tiempos que necesita el uso agronómico”, dice Escobar.  “Las empresas chilenas ya logran desarrollar soluciones con un ‘shelf life’ adecuado”.

Esto ha permitido, por una parte, que las empresas locales compitan de buena manera con la oferta extranjera que se disponibiliza rápidamente a través de los grandes distribuidores. “Hay una serie de producto que son locales que están bastante bien desarrollado y que compiten de igual a igual con productos que son internacionales”, dice Boehmwald. “Los Bacillus que produce Bayer o Syngenta compiten de igual a igual con los que produce BioNativa, por ejemplo”. 

“Hay una serie de producto que son locales que sí, que están bastante bien desarrollado y que compiten de igual a igual con productos que son internacionales”

Freddy Boehmwald, biólogo y emprendedor.

Parte de esta comunidad de nuevas empresas se reúnen en la Red Chilena de Bioinsumos, una instancia que partió desde el mundo académico y en el cual se han ido sumando empresas. “Somos una organización pequeña, en la que se van incorporando unas dos o tres compañías por año”, dice su directora Romina Almasia. Hoy suma unas 20 personas y unas 20 compañías asociadas.  Discuten temas técnicos, responden consultas en los procesos regulatorios y cada cierto tiempo se juntan a hacer una sesión de ‘Bioinsumos & Wine’, una instancia social para conversar de manera planificada o espontanea sobre los temas del sector. 

El ecosistema de empresas de bioinsumos chileno ha permitido que un puñado de sus compañías crucen fronteras para exportar o incluso establecerse en otros países. En el caso de BioNativa, el 20% de sus ingresos son exportaciones, los que apuntan principalmente a Perú y a Centroamérica. En el caso de AgroAdvance, el crecimiento internacional ha apuntado a la uva de mesa peruana. La firma Botanical Solutions, que prepara un fungicida basad en extracto de quillay, llegó a un acuerdo con Syngenta para distribuir su producto a escala internacional. También está Andes Ag, firma chilena que desarrolló una innovadora tecnología que permite que sus bacterias se mantengan vivas por más tiempo dentro de una semilla y que levantaron US$8 millones en EE UU.

El ecosistema de empresas de bioinsumos chileno ha permitido que un puñado de sus compañías crucen fronteras para exportar o incluso establecerse en otros países.

No obstante, los jugadores del sector dicen que lo más interesante está por venir. Es lo que dice Escobar, que además de su actual catálogo de 11 productos, tiene 17 que esperan su lanzamiento al mercado en el mediano plazo. Si bien una buena parte de ellos son biopesticidas, la mitad de esos productos apuntan a una nueva categoría de bioremediadores: formulaciones biológicas que protegen a las plantas los estreses y enfermedades que genera el cambio climático. “Es un nuevo uso, que los productos químicos tradicionales no pueden asumir”, dice. “Son distintos a los bioestimulantes y biofertilizantes, pues apuntan a funciones que los insumos tradicionales no pueden llevar a cabo”.

 

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Para solicitar más información o enviar comunicados sobre biológicos, escríbanos a contact@biologicalslatam.com.   

Biologicals Latam es un newsletter quincenal de Redagrícola para informar de manera especializada de la intensa actividad que se está llevando a cabo en el espacio de los bioinsumos para la producción agrícola. Esta publicación en español e inglés es complemento de las series de cursos y conferencias que este grupo de medios realiza en torno al tema.